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A lo largo de la historia la sociedad ha sido siempre controlada por un poder vertical, que en sus diferentes variantes, nunca ha demostrado ser válido para garantizar el bienestar de todos los que la componen.

Nos encontramos en un momento de incertidumbre ante una crisis económica, cuyas dimensiones y posibles consecuencias son desconocidas por la mayoría de nosotros. Como ciudadanos, percibimos falta de transparencia por parte de las clases políticas e intuimos que seremos principalmente la sociedad civil, los que sufriremos más duramente sus consecuencias, como ha ocurrido siempre en el devenir de la historia.


Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
¡Algo absolutamente nuevo puede emerger!

El nuevo poder de la sociedad civil

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Crisis económica, una oportunidad para el cambio
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Cotizalia 16/07/2010

He de reconocer que la política española sólo sale de Guatemala para meterse en Guatepeor. El problema es que lo hace ante el silencio aborregado de una ciudadanía que da la sensación de haber tirado ya la toalla. Para la mayoría de los no alineados el Debate sobre el estado de la Nación volvió a ser un espectáculo lamentable, lugar donde la encendida defensa de lo indefendible por parte de uno se encontró con la difusa inconcreción de su alternativa por parte del otro. Como protagonista, un Estatut que, aun siendo trascendente, interesa a un porcentaje residual de la población, más preocupada por el empleo, la fiscalidad y el estado del bienestar. Es lo que tiene esa trágala que es la Política de Pactos, máxima manifestación de la primacía de la permanencia en el poder frente al servicio a la sociedad de nuestros representantes públicos. Ande yo caliente, ríase la gente. Y el pueblo, que la siga chupando, Maradona dixit. Todo vale con tal de conservar la poltrona. Y como la rebelión es valiente, vamos adocenados hacia el hundimiento. Luego, no se me quejen.

Tradicionalmente se ha identificado a los hombres de bien como gente con principios, aquellos que se marcaban una ruta y ponían su libertad y su voluntad al servicio de tal fin para alcanzarlo. En las sociedades menos organizadas se convertían en líderes naturales, puntos de referencia de sus vecinos gracias a su búsqueda del bien común, sentido de la justicia y capacidad de arrastre. No era tan importante su solvencia intelectual. Importaban más la vertiente humana, el nivel de empatía y su conocimiento del fondo de los problemas, que se iba retroalimentando por mor de la experiencia. El ejemplo más representativo eran los llamados jueces de paz, especie en vías de extinción. Depositarios en muchos casos del derecho consuetudinario, aplicaban de modo consistente el sentido común. Se trataba de profesionales que devenían en políticos –depositarios de la voluntad popular- por accidente, en una suerte de democracia natural. Al estar en la vida privada, su prioridad era la mejora de las condiciones de vida de sus próximos, por encima de cualquier otra consideración. El ejercicio de su función era un paréntesis de su vida laboral, no remunerada y al servicio de los demás.

En muchos de los primeros gobiernos de la Transición figuraron personas de este perfil. Gente que sacrificó tiempo, prestigio y, en algunos casos, fortuna por hacer de  España lo que ahora es. El cambio de Régimen vino envuelto con la esencia de la verdad, consenso incluido de superar el pasado y mirar cuanto antes al futuro. Con el paso del tiempo de la política de profesionales se pasó a un legislativo y ejecutivo lleno de profesionales de la política, que el orden de los factores sí altera el producto. Gente que ha hecho de la permanencia en puestos públicos un modo de vida, sin más cualificación intelectual que su capacidad de asumir discursos como propios y medrar en los pasillos. Individuos que, en muchas ocasiones, fuera del ámbito de la Administración a duras penas podrían desempeñar puestos de responsabilidad. Sin formación, sin idiomas, sin mundo. Y lo que es peor, sin criterio. Revuelve las tripas ver cómo se resuelven los Congresos a la búlgara en España, cómo al discrepante se le aparta y se impone el pensamiento único. Las ovaciones en el Congreso fruto del reproche, la ironía, la descalificación y no de la idea, la propuesta, el acuerdo ponen los pelos de punta. ¿En manos de quién estamos? Borregos al servicio de un líder, elegidos por borregos llevados al matadero. Nosotros.

Se ha denostado la idea del relativismo moral por el hecho de que viene de la Iglesia, pero es concepto apasionante. Se traduce en el ámbito laico por una cualidad a la que ya hemos hecho referencia con anterioridad: la consistencia. Es lo mínimo que se le ha de pedir a un político, junto con la honradez. Y es justo lo antagónico al oportunismo desde el que se nos gobierna, función de la siguiente elección. Para el barco que no sabe a dónde va, cualquier rumbo es el correcto. Esa ha sido la gran tragedia de nuestro país en estos últimos años y ésta es la desesperante realidad que nos puede esperar en el futuro. Falta de criterio de largo plazo, ausencia de referencias y referentes. Ya saben por qué no se acometen reformas estructurales en España: porque no hay un criterio de conveniencia nacional por encima del interés personal de quien ha de decidir. Por eso ni uno las ejecuta, ni otro las propone. No hay narices. Y, ¿saben lo peor? Que duermen con la conciencia bien tranquila al carecer de un ideal con el que compararse, de una guía de actuación que determine, más allá del resultado de las urnas, su éxito o su fracaso. La papeleta justifica los medios. Este es el lodazal en el que nos movemos, el drama de España. Me hablan ustedes de sociedad civil. Cada vez más. Es su hora. Olvídense del mal menor y empiecen a “cobrar” caro su voto, recuperen la dimensión social de aquellos que ejercen el verdadero liderazgo promulgando sus mensajes, rechacen la linealidad y defiendan la excelencia. Dan verdaderas ganas de tirar la toalla. Precisamente por eso, no es momento de hacerlo. Buen fin de semana a todos.

Publicado en: La crisis
Email del autor: 26390eir@gmail.com

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German
# German
lunes, 19 de julio de 2010 11:43
El nivel de servilismo y podredumbre se ésta llamada "democracia"es tal que dan ganas de salir corriendo.No solo el gobierno sino todos los demás partidos han hecho de la política un medio por el cual se sirven para sus inmorales y espurios intereses sin importarles nada lo que a la ciudadanía le pase.La degradación ha llegado a niveles que no se habian conocido.Lo vemos en el pobre de Zapatero en la rueda de prensa con el director del FMI ,no sabía que cara poner,traicionando una vez más su supuesta ideología de izquierdas(que no es tal).La izquierda está noqueada,no existe,son las fuerzas de la derecha las que llevan la voz cantante en toda Europa.A sí no es de extrañar que impongan sin oposición las políticas que siempre quisieron imponer y que ahora lo tienen muy facil.Y ésto no ha hecho más que empezar.Y todo el mundo callado.Y la huelga general el 29 de septiembre,!De autentuica verguenza!.
Angel Luis Alonso
# Angel Luis Alonso
lunes, 19 de julio de 2010 13:55
Por eso batallamos en este foro. Para poner un granito de arena en el desierto politico y contribuir a esos cambios tan necesarios. Estoy de acuerdo en "nunca tirar la toalla". Morir depié antes de vivir arrodillado. Dignidad y respeto al hombre.

Tantas bonitas frases, llenas de ideales....
Rip. Los ideales han muerto.

Sólo queda un reducto para volver a lo irrenunciable.
German
# German
lunes, 19 de julio de 2010 15:34
Angel,los ideales no han muerto,otra cosa es que se los quieran cargar en la ofensiva ultraliberal en la que stamos.Pobre de todos si algún día murieran definitivamente.Qué nos quedaría entonces?.
Carles Nebgen
# Carles Nebgen
lunes, 19 de julio de 2010 19:05
Un amigo, trabajando para una empresa de encuestas, entrevistó a un individuo y le preguntó sobre su opinión respecto a los políticos. Le contestó que absolutamente todos son unos metirosos. Mi amigo le dijo que tampoco podemos generalizar hasta la totalidad de ellos, a lo que le contestó: "Si, si, todos son unos mentirosos. Además, es normal. Si yo fuera político,también mentiría."
Este es el problema. La sociedad no es un submarino con compartimientos estancos, donde si se detecta una inundación, se sella esa sección, y la nave se salva. Los políticos son así porque nosotros se lo permitimos, pensamos que es normal, que no podemos hacer nada, que nosotros haríamos lo mismo (eso se llama una proyección).
La base es regenerar la sociedad, a nosotros mismos.
Esther Ibañez
# Esther Ibañez
lunes, 19 de julio de 2010 21:33
Exacto Carles, ellos son así porque nosotros se lo permitimos, les seguimos el juego, hablamos de lo que ellos quieren que hablemos y callamos lo que ellos quieren silenciar. Actuamos como un equipo perfecto: políticos y ciudadanía. Todos a una.
Sigamos pues, continuemos silenciando lo importante, mantengamos el sistema a cualquier precio, ya no importa ni la dignidad, ni la justicia, solo importa el bienestar material. Del bienestar emocional y espiritual ya se encargan los antidepresivos y además ¡Aumentan el PIB! ¡Que más se puede pedir!

Angel Luis, los ideales siempre exisitiran mientras mujeres y hombres habiten este planeta. Otra cosa es si actuamos para alcanzar los ideales o solo hablamos de ellos.



dazara
# Daniel Zaragoza
lunes, 19 de julio de 2010 23:20
Efectivamente, los profesionales de la política perdieron hace mucho ese aura de respetabilidad que se atribuía a aquellos que se ocupaban de la cosa pública,

Como destaca el articulista, se ahoga la discrepancia y se margina al que sobresale. El pensamiento único se ha convertido en esa sopa boba que da de comer sin mirar a quien. Da lo mismo el signo político o la adscripción territorial.

El pastel se ha repartido y los 300.000 votos de UPyD se han revelado como nimios para ser tenidos en cuenta por El Presidente, que se permite ningunear a una diputada del Congreso.

En cuanto al famoso Estatut, me llama la atención como se llenan la boca los políticos catalanes atribuyendo su aprobación a la voluntad del pueblo de Cataluña, como si el hecho de que fuese votado por el Parlament, fuese garantía de su refrendo popular. Esto es como el contrato de FECSA-ENDHESA; O te adhieres a su clausulado o te quedas sin luz.

A pesar de la elevada tasa de abstención (un 51 por ciento) en la consulta popular, el proyecto estatutario fue aprobado por la mayoría de electores que acudieron a votar el 18 de junio (un 73,2 por ciento de ellos), aun cuando un gran porcentaje se manifestó en contra del texto (una quinta parte de la ciudadanía catalana) y otro 5,3 por ciento votó en blanco.

Al final todo fue una maniobra del PSOE para desbancar a CiU y colocar a Pascual Maragall de President de la Generalitat. «Apoyaré la reforma del Estatuto de Cataluña que apruebe el Parlamento de Cataluña» Sic Dixit. Antológica frase que se une a la referida por su pretérito homólogo <>
dazara
# Daniel Zaragoza
miércoles, 21 de julio de 2010 8:37
Lo de siempre... la frase a la que me refiero es la de: Yo hablo catalán en la intimidad
Carles Nebgen
# Carles Nebgen
miércoles, 21 de julio de 2010 17:07
Unido a los cánticos del coro, como música de fondo, que pasó del:
"Pujol, enano, habla en castellano"
al:
"Pujol, guaperas, habla en lo que quieras".

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