image


A lo largo de la historia la sociedad ha sido siempre controlada por un poder vertical, que en sus diferentes variantes, nunca ha demostrado ser válido para garantizar el bienestar de todos los que la componen.

Nos encontramos en un momento de incertidumbre ante una crisis económica, cuyas dimensiones y posibles consecuencias son desconocidas por la mayoría de nosotros. Como ciudadanos, percibimos falta de transparencia por parte de las clases políticas e intuimos que seremos principalmente la sociedad civil, los que sufriremos más duramente sus consecuencias, como ha ocurrido siempre en el devenir de la historia.


Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
¡Algo absolutamente nuevo puede emerger!

El nuevo poder de la sociedad civil

¡Forma parte! 
 

Enlaces Relacionados
    
Blogs Amigos
    

 



Crisis económica, una oportunidad para el cambio
  Inicio  >  Espiritualidad
01



Chus:

Sin salirme de la discusión, y en referencia a ella misma, La Torre, como arcano, tiene existencia en el plano psicológico del símbolo, pero también tiene una existencia absolutamente real en la vida del individuo y en la vida de las agrupaciones sociales y culturales a las que pertenece y a las que está vinculado, de forma consciente e inconsciente.

He acudido a un libro de P.F.Case sobre El Tarot (y ¿sabéis? Al abrirlo, "sin querer" lo he hecho directamente sobre la página en la que empieza a comentar sobre el tema en cuestión... Estas cosas pasan :-)

Dice entre otras cosas: "la Torre tiene 22 hileras de ladrillos. En hebreo, la palabra para "luna" y "ladrillo" se escribe con las mismas letras, porque los ladrillos blancos babilonios semejaban la luz de la luna. Los ladrillos están hechos de arcilla, y la arcilla es el símbolo de Adán. Por lo tanto, la Torre sugiere una estructura del lenguaje humano, porque sus veintidós hileras corresponden al número de letras del alfabeto. Está construida sobre un pico solitario y sugiere la falacia del aislamiento personal que es la base de toda filosofía falsa"

Así pues, nos podemos preguntar ¿De qué están hechas nuestras torres individuales y nuestras torres sociales y culturales? No olvidemos que son auténticos edificios psicológicos que interfieren en nuestras relaciones con nosotros mismos y con el mundo.

Podríamos contestar que están hechas de mentiras que nos decimos a nosotros mismos, como individuos y como colectivos, mentiras que están basadas en errores básicos de apreciación acerca de nuestra naturaleza.

Y esas mentiras están ensambladas, como los ladrillos de la torre, por la energía de nuestros miedos y nuestras compulsiones egoístas, en una estructura de autodefensa, de asilamiento, y de constante alimentación de un ego separado e ilusorio. Esto vale para el plano individual tanto como para el colectivo.

Miedos, como por ejemplo, a perder el estatus del "YO", a perder su importancia, a verla relegada ante la de los demás, a la expresión de complejos de inferioridad también basados en una falsa apreciación y estimación de nuestra naturaleza. A que sea cuestionada nuestra importancia, nuestra solidez... Y tantos más con el mismo estigma fundamental: la creencia en un Yo separado y aislado: su defensa y persistencia.

Quien quiera conocer con qué tipo de ladrillos construye sus torres, no tiene más que observar sus propias reacciones. Es sencillísimo, no hace falta más que una cierta osadía y un poco de honestidad desapegada para hacer el experimento. Allí donde, en el intercambio en el plano psicológico con los demás, o en la autoconsideración, nos sentimos repentinamente heridos, asaltados, ofuscados, alterados, etc., allí donde surge alguna llama humeante y sofocante repentinamente, y donde la reacción es algo exagerada, allí empieza la pista para observar e identificar alguno de nuestros miedos e inseguridades, alguno de esos ladrillos fantasmales que construyen un edificio del cual dependemos, en el cual basamos ciertas seguridades vitales, con el cual nos ponemos a la defensiva respecto a algún conflicto.

En mi opinión, una persona sanamente segura de sí misma, no tiene miedo al error. No tiene por qué defender un baluarte de conocimientos adquiridos, de opiniones formadas, de nociones asumidas, porque sabe que el conocimiento está siempre abierto a su ampliación, a mejora, a su expansión, y que tal expansión supone en muchos casos desechar y derribar concepciones antiguas, y que se necesita derribar muros para abarcar nuevos horizontes. Está por lo tanto, abierto al cambio y a asumir que, probablemente, el conocimiento actual es incompleto, hasta puntos en que cobran sentido frases como "solo sé que no sé nada..."

Esa persona, sencillamente, no puede recibir heridas porque no tiene donde, no tiene nada que defender, es invulnerable, no por la dureza de los muros de su torre, sino porque su libertad, su desapego, le hacen inasequible a los dardos que pasan a su través sin dejar mella, y además, no realimentan a quien los lanzó, el cual, curiosamente, puede entonces llegar a sentir el vacio, la vanidad, la amarga naturaleza de aquello que ha lanzado en la defensa de su tirano egoico. Como si el dardo volviese a casa a modo de boomerang...

Tal persona no tiene que invertir intensos recursos psicológicos en defender estructuras de un ego estancado, ni consumirse soportando el peso de rígidas armaduras psicológicas con las que lucha en la arena de los gladiadores, para solaz del emperador del reino de la mentira y de la falsa identidad, a quien tantos tributos pagamos psicológica y religiosamente. Sus recursos psicológicos están liberados por su apertura, su fluidez, su desapego en cuanto a la victoria o la derrota dialéctica, por ejemplo. Y dichos recursos quedan libres para aplicarse a la recepción de nuevas ideas, nuevas semillas, nuevas formas de comprensión, de relación, de auto-identificación, todas ellas relacionadas con verdades intrínsecas de la realidad, representadas en varios simbolismos de diversas representaciones de la Torre, como son esas partículas suspendidas en el aire, llamas en algunos casos, que son fuegos ajenos a los generados dentro de la Torre.

Tal persona está permanente abierta a aceptar que en los demás se está produciendo la misma magia, el mismo experimento de liberación, y puede aprovecharse de la riqueza de la expresión humana de su prójimo, para beneficio mutuo, porque halla alimento en la contemplación del ser de los demás, y su reacción, su respuesta es diferente... Y contagia...

¿No es cierto que a todos nosotros nos han penetrado ideas relativas a que existen vínculos humanos reales y más profundos que sobrepasan los antiguos términos de "nación", "estado", "raza", "religión", incluso "género sexual", etc., a los que estos términos debieran referirse y someterse en importancia?

Para que esas nuevas corrientes regeneradoras puedan enraizarse y dar frutos que aún no podemos ni imaginar, aunque ya tenemos pruebas evidentes de su brote, van a tener que caer muchas estructuras de error que conscientemente o inconscientemente mantenemos, errores respecto a nuestra concepción de identidad, personal y comunitaria. Y dichos errores tienen posibilidad de ser localizados. El humo de la respuesta emocional súbita, incontrolada, o extrañamente intensa, es una señal inequívoca. Por el humo se sabe dónde está el fuego.

Además, el cambio se produce desde el propio individuo. Es el propio individuo el que identifica sus propias estructuras de error. (Aquí quiero decir que el error no es un pecado por el que debamos ser condenados, ni algo que se deba esconder debajo de la alfombra, ni algo que se deba airear exageradamente. Es una simple consecuencia lógica de una semilla plantada inconscientemente, como un niño que juega). Y es el propio individuo el que modifica sus reacciones, y al hacerlo, transforma su respuesta hacia sí mismo y hacia la sociedad, y sus respuestas condicionan indirectamente a los demás, porque, en los conflictos, ya no reacciona como lo hacía, sino de forma diferente, a los diferentes movimientos de esgrima, dialéctica, o debate, o confrontación que tienen por fundamento el defender las torres. El ya no se siente atacado, y el agresor empieza a sentir que no tiene por qué defenderse... Porque otra verdad es que los movimientos de autodefensa dialéctica o psíquica personal, están basados en la proyección de las propias inseguridades, los propios miedos, movimientos que, cuando encuentran respuesta, se justifican, se alimentan y se fortalecen, y cuando no lo hacen, se pierden y se disuelven en el aire, dejando de retro-alimentarse. Este tipo de doctrinas se pueden observar hasta en el Nuevo testamento, cuyo protagonista, más allá del ámbito religioso y de culto, (mucho más allá de lo que pareciera) era un auténtico conocedor de la psicología humana y de las consecuencias de las relaciones y reacciones humanas. Pero esa es otra historia...


Carles Nebgen:
Por curiosidad, ¿Chus es diminutivo de Jesús o de María Jesús? Es para dirigirme a ti en masculino o en femenino.


Chus:
JA,JA,JA... Como son las cosas Carles ... Justo hace un rato venía a mí pensar que quizá alguien tuviera dudas sobre si Chus en este caso era masculino o femenino... Y si tendría que disiparlas o no...

Seguro que coincidía con el momento de tu curiosidad. ¿Seguro? ¡Qué miedo que pueda ser verdad! ¡Qué miedo que tuviéramos que admitir semejantes evidencias, tan difíciles de probar por la ortodoxia, otro de los elementos de la argamasa de los ladrillos de la Torre!

Porque eso significaría caminar en el aire, sin suelo que pisar, ese suelo al que nos aferramos... Significaría poder volar, algo que nos tenemos prohibido... Salvo en los sueños... Significaría abrir determinadas puertas y ventanas en el edificio, que no son compatibles con determinadas vigas que condicionan su estabilidad estructural.

Con estas sincronías, uno no sabe si piensa o si es pensado, si dialoga con los demás, o si "somos dialogados", o formamos parte de un evento sincrónico del que simplemente somos diferentes puntos de perspectiva, como dedos diferentes de la misma mano, viviendo la ilusión de la diferencia, cuando en realidad nos recorre la misma sangre con el latido del mismo corazón y el estremecimiento de la misma corriente nerviosa.

¿Qué perderíamos si así fuera? El miedo.

Por eso, si confío en esa sincronía, en la que soy parte de algo más grande y unitario, también confío en que su cauce sea el que tiene que ser y participe en ello quien verdaderamente esté afectado por el evento.


Publicado en: Psicología, Espiritualidad
Email del autor:

Actions: E-mail | Permalink | Comments (8) RSS comment feed |
Compártelo
Agregar 'Interesantes comentarios de Chus sobre el arcano de “la Torre”' a Del.icio.us Agregar 'Interesantes comentarios de Chus sobre el arcano de “la Torre”' a digg Agregar 'Interesantes comentarios de Chus sobre el arcano de “la Torre”' a menéame Agregar 'Interesantes comentarios de Chus sobre el arcano de “la Torre”' a Technorati Agregar 'Interesantes comentarios de Chus sobre el arcano de “la Torre”' a Google Bookmarks Agregar 'Interesantes comentarios de Chus sobre el arcano de “la Torre”' a Live-MSN Agregar 'Interesantes comentarios de Chus sobre el arcano de “la Torre”' a FaceBook Agregar 'Interesantes comentarios de Chus sobre el arcano de “la Torre”' a Twitter

Post Rating

Comments

Carmen Cayuela
# Carmen Cayuela
sábado, 01 de mayo de 2010 12:03
Me maravilla la magia del Universo. El domingo pasado me perdí la clase de Tai-Chi por que sentía la imperiosa urgencia de escribir acerca de la Torre, me pasa a veces y no puedo negarme a esa parte de mí, ¿es de mí o de tod@s?, que me impulsa a dar pequeños saltos en el vacío, pienso – estás más loca que la jaca de los títeres- y siento un agujero en el estomago, es el ego miedoso a no ser aceptado, a no ser comprendido, a ser cuestionado y rebatido. Esther me comentó en su respuesta que, en esos días, estaba dándole vueltas al tema de la Torre de la Destrucción y las defensas, y luego apareces tú, ampliando y enriqueciendo el conocimiento del Arcano y de nosotr@s mismos, la sutil malla que nos une se muestra nítida en esta ocasión.

Me encanta que seas un hombre, me parece deliciosa la pregunta de Carles y su duda, chico o chica, por que “las mujeres son las especialistas en este estilo”.Como comentaba él, es magnífico disolver tópicos e ir reconociendo que dentro de cada mujer hay un hombre y dentro de cada hombre, una mujer, y ambos se equilibran y se complementan. Muchíiiiiiiiiisimas gracias, Chus.

Un abrazo
Manel Vilaseca
# Manel Vilaseca
sábado, 01 de mayo de 2010 13:22
Chus, leer tu texto y el comentario de Carles, me ha llevado a pensar directamente en la física cuántica. Carmen felicidades, dejarte llevar por la intuición y tener la valentía de afrontar el cambio de rutina, a costa ;) del Tai-Chi para poder escribir tu interesante texto. Y como el mismo movimiento del Tai-Chi me recuerda a la física cuántica, curiosamente conocida, en su origen, como " mecánica ondulatoria ".
Saludos
manu
Esther Ibáñez
# Esther Ibáñez
sábado, 01 de mayo de 2010 13:57
Ahora me gustaría aportar mi granito de arena a la sincronía desatada por el arcano de La Torre. Es cierto Carmen, que su significado ha sido protagonista durante las últimas semanas en mis pensamientos y en mis sensaciones. Viviendo en un continuo intento de control sobre los acontecimientos que me rodeaban, entender para controlar, para finalmente aceptar que no entiendo. Posiblemente esa sea parte de mi torre, la necesidad de entender. Era como sentir una corriente de aire que penetra por algún lugar de la torre sin poder identificar de donde venía. Durante semanas mi esfuerzo se concentró en identificar el lugar por donde penetraba, búsquedas continuas en las que me aseguraba que no quedase ninguna rendija, cual detective, utilizando la razón y mi experiencia. La alegría de descubrir una pequeña rendija que hubiese pasado desapercibida, era seguida por un intento de taparla asegurándome de que el método era infalible, seguidamente la sensación de victoria, de haber conseguido de nuevo mi libertad -paradójico teniendo en cuenta que hablamos de torres- sentada cómodamente, saboreando mi victoria, y de nuevo la imperceptible corriente de aire, poniendo en evidencia que no controlo porque no entiendo. Lo intangible vence a mi fortaleza, construida piedra a piedra, a lo largo de los años vividos. Después el reconocimiento de algo nuevo que convive conmigo en el interior de la torre, sin entender que es, ni cuál es su cometido.

En estos últimos días, hablando con María Oliver y Carlos Nebgen, se lo comentaba. La forma de enfocar esta nueva etapa social, poco tendrá que ver con los antiguos cánones, tendremos que aprender a ver y movernos a través de una nebulosa, donde las soluciones no se encontrarán de las formas a las que estamos acostumbrados (descubriendo rendijas y tapándolas), sino conviviendo con esa corriente de aire imperceptible y quizás incluso, abriendo nuevas ventanas para permitir que pase más fácilmente y en mayor cantidad, pero para eso tenemos que perder el miedo a lo desconocido, a lo que no podemos entender, ni controlar. No es tarea fácil.

Comentaba con María el mensaje arquetípico de la erupción volcánica de Islandia, los efectos demoledores de sus cenizas trasportadas por corrientes de aire, sin poder controlar su recorrido, ni sus efectos. Creo que de esta forma se producirá el cambio social que tanto deseamos.
Lali
# Lali
sábado, 01 de mayo de 2010 14:26
Llegas así,
de improviso,
anegándome entera,
vacío,
y había olvidado
de que eres mi esencia,
mi naturaleza.

Cuando mi ser
está limpio
vacío de toda idea
me penetras
me llenas
me reduces a la nada
y al todo
desaparece mi yo
y sólo estás tú

amor
belleza
todo tu ser, entero
en el vacío de mí

en la unión del nosotros.

Os envío este poemita que me pide el estómago y mi intuición compartir con vosotros en este momento, no sé por qué, por lo que he estado leyendo en vuestros posts...gracias Chus, efectivamente, el trabajo con uno mismo es siempre a través de nuestras reacciones, sean de rechazo o de atracción siempre está ahí algo proyectado, largo camino el de Alicia a través del espejo, para mí el único....tantos años creciendo en un mundo determinado por la mente, por las etiquetas y los nombres, absolutamente necesario para seguir encarnados, y resulta que la realidad esencial, natural, en nosotros, o tiene forma ni nombre ni etiquetas....
Mis mejores deseos de fin de semana....saludos
Chus
# Chus
domingo, 02 de mayo de 2010 12:14
Sincronía...
En la playa soleada, en un cálido dia de verano, se encuentran diversas personas jugueteando con las olas.
Una madre lleva a su hijita que a duras penas se sujeta en pie, que acaba de aprender a andar, para refrescarla y proporcionarle la experiencia del primer contacto de las olas, tan sorpresivo y novedoso para ella, y tan entrañable para la madre.
Cerca de ellas, un grupo de mozalbetes se baña junto a unas chicas, que permanecen agrupadas y remojadas, desplegándo su parafernalia de juegos de primitivo cortejo con todo tipo de salpicones, alardes, gritos y algarabía.
Por la misma orilla pasean con el agua bajo la rodilla dos amigos entrados en años, charlando y rememorando, desde la perspectiva que les dan sus años, batallitas y épocas diferentes...

Todos estos y tantos otros que se acercan a la orilla, viven su propia historia personal, su propia experiencia, única, irrepetiible. Pero ¿no la viven en contacto con la misma agua del mar? ¿Os imagináis una misma ola que les toca a todos a la vez y que produce determinadas impresiones en cada uno, pero sigue siendo la misma ola, el mismo agua?

Yo creo que algo así pasa con la vida y la consciencia. Cada uno somos un centro de convergencia/expresión de vida y consciencia. Vida y Consciencia que entra en, y sale de, una especie de jardín o recinto personal, donde tenemos determinadas capacidades de cultivo, recolección, siembra, etc., pero a la vez, ese jardín mantiene una continuidad con el resto de los jardines, con el aire, el agua, el fuego, la tierra, la polinización cruzada, etc., una continuidad que tiene vida propia como un todo, consciencia propia como un todo meta-dimensional, un todo del cual, cada una de nuestras existencias personales es un corte en una dimensión inferior, pero que es vivida al mismo tiempo por esa meta-consciencia, los mismo que un espectador de una obra de teatro observa y disfruta de la representación de un conjunto de personajes que desarrollan su propio papel, y su confluencia crea un drama que les incorpora y les da sentido en una dimensión superior.

Así, la sincronía sería una cierta capacidad de despertar a la comunión con esa meta-consciencia viviente que ahora mismo tiene la experiencia conjunta de todas sus secciones de consciencia representadas por la experiencia personal de cada ser consciente.

Ese despertamiento se puede desencadenar por determinadas condiciones psicológicas de expectativa, de apertura, de desapego del constante uso del intelecto, de desinhibición natural, etc., pero el caso suele ser el mismo, el que determinados seres aparentemente separados se dan cuenta de que han formado parte, aunque sea por un instante, de un fenómeno que les abarca a todos a la vez.

Abrazos luminosos, en la playa de las olas de la consciencia que nos salpican al unísono, bajo la luz del mismo sol que nos acaricia al unísono.
Chus

Chus
# Chus
lunes, 03 de mayo de 2010 10:57
Para Lali, (gracias) mientras seguimos encarnados...
Algo que escribí (¿yo?) para un amigo que perdió un ser querido:
Abrazos luminosos
Chus

Si estuviera muerto....
No tendría manos para acariciar a mis seres queridos
Pero viviría en la esencia pura
Del Amor que tales caricias querrían compartir.
Y te lo estaría brindando para siempre.
Tus manos y tus nervios no lo recibirían...
Pero ¿Le abrirías tu corazón?

Si estuviera muerto...
Ya no tendría forma...
Mi frágil cuerpo de bebé,
La danza salvaje de mis hormonas adolescentes,
Mis soberbios y orgullosos músculos deportivos,
Mi confortable madurez,
Mis serenas y viejas arrugas,
¿Cuál de estos querrías preservar?
¿Cuál eliges?
¿A cuál rescatarías de las cenizas?
A ninguno sino a aquel que ahora es libre,
Y saborea los frutos de la cosecha de las formas,
El jugo de la existencia.
¿Abrirías tu corazón a éste?

Si estuviera muerto...
Despertaría a una sensación más sutil,
Podría sentir tu amor desnudo
Ya que no percibiría más sus cadenas.
Y creo que desearía profundamente
Que tú expresaras ese Amor una y otra vez,
Porque este Amor sería la vida que yo estaría viviendo,
Y una forma de vivirla juntos aún.
¿Abrirías tu corazón a esta vida?

Ciego, sordo y mudo,
Perdido en tu pena,
¿Cómo podría explicarte que estoy contigo?
¿Quién está muerto y quién está vivo?
Carmen Cayuela
# Carmen Cayuela
lunes, 03 de mayo de 2010 17:36
Lali, Chus, el otro día me sorprendí echando de menos la poesía en este blog (de nuevo la sincronía).Deciros gracias me parece poco.

Manel, una asociación preciosa, meditación en movimiento "ergo" mecánica ondulatoria.

Un abrazo
Carles Nebgen
# Carles Nebgen
lunes, 03 de mayo de 2010 18:47
Poco me queda por decir. Estoy encantado de leeros y estar con vosotros. Os agradezco vuestras poesías.

Post Comment

Sólo pueden enviar comentarios los usuarios registrados.
Agenda

    
Temas                        
    
Autores
Alberto D. Fraile Oliver (4)
Alfredo Astort (2)
Andrea Sydow (1)
Angel Luis Alonso (48)
Aníbal Covaleda (2)
Anna Mercadé (2)
Anónimo (1)
Antonio de Miguel (1)
Arnau Rebés (1)
Arturo Escartín (1)
Axelle Vergés (2)
Betzie Jaramillo (1)
Blanca Muñoz (2)
Carles Nebgen (20)
Carlos Guerrero (2)
Carlos Sánchez (29)
Carmen Cayuela (17)
Carolina T. Godina (6)
Casimiro López (3)
Chus Santisteban (10)
Congreso de la Sociedad Civil (2)
Conxita Tarruel (2)
Cristina Andreu (3)
Cristóbal Cervantes (32)
Daniel Alarcón Zwirnmann (1)
Daniel Zaragoza (5)
Eduardo Martínez (1)
Eduardo Vidal (8)
Maria Oliver (46)
Eric Jökin (2)
Esther Ibañez (173)
Fady Bujana (2)
Felipe G. Coto (1)
Ferran Caudet (1)
Francisco Rubiales (4)
Gabriel Gutierrez (27)
Gabriela Germain (4)
Germán Pinto (7)
Gloria Rebolledo (2)
Gonzalo Aliaga (1)
Henry Fuerniss (2)
Ignacio S. León (1)
Ignasi Alcalde (2)
Jaime Izquierdo (1)
Javier Monserrat (4)
Javier Arias (5)
Javier Cejudo (1)
Javier Segura (1)
Joan Martí (6)
Joaquim Braulio (3)
Jordi Pigem (6)
Jorge Arráez (2)
Jorge Ramos (8)
José María Hernández (29)
José Carlos García Fajardo (1)
Josep Crusellas (1)
Josep Puig (1)
Juan Carlos Ferrando (4)
Juan Trigo (34)
Julian Prieto (1)
Kico (5)
Koldo Aldai (29)
Lali Valls (6)
Mª Dolors Oller (3)
Manuel Ángel García (1)
M.Vilaseca (2)
Manuel Delgado Ruiz (1)
Miguel Á. Ortega (5)
María Rodríguez (2)
Mario Conde (1)
Marisol Ramoneda (1)
Rafael J. Rodriguez Sanchez (2)
Mesas de Covergencia ciudadana (1)
Miguel A. Delgado Gonzalo (3)
Miguel Angel Múgica (3)
Miguel Haag (2)
Nacho Rivera (25)
Oliver Style (1)
Pere Feliu (6)
Gabriel Fernandez (12)
Principia Marsupia (10)
Rafael Cobo (1)
Sagrario Alia (1)
Sagrario Arana (25)
Santiago Salcedo (2)
Santiago Villar (36)
Sebastian Corradini (1)
Sergio González (18)
Toni Pons (4)
Vicenç Fulcarà (2)
Jose Luis Montes (2)
Walter Trujillo (3)
Xavi Martín (59)
Yago Sobrevías (1)
    
Fechas