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A lo largo de la historia la sociedad ha sido siempre controlada por un poder vertical, que en sus diferentes variantes, nunca ha demostrado ser válido para garantizar el bienestar de todos los que la componen.

Nos encontramos en un momento de incertidumbre ante una crisis económica, cuyas dimensiones y posibles consecuencias son desconocidas por la mayoría de nosotros. Como ciudadanos, percibimos falta de transparencia por parte de las clases políticas e intuimos que seremos principalmente la sociedad civil, los que sufriremos más duramente sus consecuencias, como ha ocurrido siempre en el devenir de la historia.


Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
¡Algo absolutamente nuevo puede emerger!

El nuevo poder de la sociedad civil

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Crisis económica, una oportunidad para el cambio
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Olfateamos con sus perros, arañamos con sus uñas  el polvo de la destrucción, clamamos al mismo y limpio Cielo. Somos muchos a  pie de las ruinas en Puerto Príncipe y alrededores.  Las voces se van  apagando bajo el peso inmenso de los escombros, voces llamadas a despertar en  otros mundos, en otros firmes más seguros que no destartalan tsunamis, ni  terremotos; en otras dimensiones donde los techos no crujen y el cemento es  más liviano.  Muchas voces bajo las toneladas de ruinas se han ido  extinguiendo, pero a nosotros nos queda su eco, su recuerdo. A ese eco, que ya  no es de este mundo, contestamos y prometemos que la tragedia no será en  balde, que venceremos la distancia y el olvido, que venceremos el propio y  hundido egoísmo.
 
Tras esos hilos de voz estamos buena parte de  la humanidad. El peso de las ruinas, la magnitud de la destrucción nos han  vuelto a unir, esta vez en un grado hasta el presente no conocido. La tragedia  de Haití nos ha permitido sentirnos  corazón con corazón en el socorro de  los hermanos del país caribeño. Toca sacudir más que nunca nuestros bolsillos.  Sólo cada quien sabe el techo máximo de su desembolso, a qué cifra puede  aspirar, cuántos euros podrá poner en el volante bancario,  dinero vital  que será auxilio, agua, comida… para quienes han sufrido todos los azotes  imaginables. 
 
Siempre habrá quien sentencie el adverbio  “tarde” desde cómodos micrófonos. En realidad nunca es pronto cuando hay  corazones que aún laten bajo los escombros, pero hay obstáculos insalvables  hasta que la excavadora se puede poner delante de la edificación en ruinas.  Palés de ayuda internacional estaban ya sobre el terreno, cuando sólo habían  pasado unas horas de la tragedia. No es tampoco la hora de la desconfianza.  Olvidemos segundas intenciones con tanto dolor aún estallando. Obama no va a  la isla a quedarse y sin embargo que expliquen quienes vierten sospechas poco  fundadas, cómo  se mantiene un orden imprescindible, cómo se garantiza la  seguridad, cómo se reparte una ingente ayuda humanitaria sin presencia de  soldados.
 
Pese a la dureza y la magnitud del golpe, no convendrá  olvidar que hay un aeropuerto desvencijado sobre el que no paran de aterrizar,  aún con el riesgo de la maniobra, aviones de todas las naciones. Las más  diversas banderas ondean en la gran explanada  donde se ordenan los  campamentos improvisados. El dolor por la devastación general ha traído ya su  recompensa en forma de fortalecimiento de la unidad humana. 
 
Naves solidarias de todo el mundo ponen rumbo a Puerto Príncipe.  Aviones con sus panzas cargadas de esperanza aterrizan masivamente en el  epicentro de la desgracia. Nuevamente es el sufrimiento lo que nos hace  sentirnos humanidad. Son catástrofes de uno u otro signo las que nos hacen  constatar en alguna medida el “somos uno”, el  “juntos podemos”. ¿Así por  cuánto...? ¿Hasta cuándo el aprendizaje entre las ruinas de desastres o  batallas? Quizás es llegado ya el momento de ser proactivos  en favor de  la unidad humana y no sólo reactivos.
 
¿Y si por fin tomáramos la  delantera al dolor? ¿Y si nos atreviéramos a sentirnos humanidad sin que  ningún cataclismo azote ninguna costa, y si nos atreviéramos a hermanarnos sin  que tristes titulares asalten las cabeceras de los medios…? ¿Y si nos  atreviéramos a ser una huma-unidad sin sorteo de calamidades, sin que los  cadáveres se  agolpen en ninguna  arena, en ningún  asfalto...?
 
Mañana no sean tantos ecos acallados, tantos  escombros para por fin hermanarnos. El mayor reto humano no es el cambio  climático, por gravísimo que se manifieste este problema, el superior desafío  lo sigue constituyendo la conquista de mayores cotas de unidad y armonía en la  diversidad. A partir de una más permanente y estable colaboración  será  posible encarar  nuestros retos globales más fácilmente. Es preciso  atreverse. Se nos han dado todos los medios para empezar a fraguar el más  elevado de todos los sueños, la fraternidad humana. Ya no es necesario pasar  tantos trances  para poder abrazar por fin el supremo ideal. 
 
Las lecciones se desparraman entre  los cascotes. Toda  terrible experiencia colectiva otorga, cuanto menos, su aprendizaje. Ya  aprendimos a arañar juntos los escombros, arañemos ahora también juntos el  futuro para que los techos no se desmoronen y la miseria tampoco cunda bajo  ellos. Arañemos juntos la aurora de una humanidad unida en el desastre, pero  sobre todo unida en medio de la vida; juntos en las ruinas, juntos levantando  las ciudades desplomadas, juntos testimoniando una nueva era de justicia y  solidaridad por siempre en la tierra.

 

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Comments

Maria Oliver
# Maria Oliver
jueves, 21 de enero de 2010 10:04
Koldo, gracias. Atinas, atinas, si. De eso se trata, de arañar lecciones, que eso es vivir, arañar lecciones y sonreir.
Esa lúcida y necesaria lección me ha hecho pensar en el XVIII y en dos terremotos, el de Lisboa a mitad de siglo y el de Messina, a finales... En Francia, y a rebufo, en toda europa, se aprovechará la terrible cosa para reflexionar...
primero para deslindar catástrofe natural de castigo divino (Lisboa),
sobretodo, también para articular sistemas --en especial la policía municipal-- que permitan ir reordenando el caos causado por las fuerzas de la naturaleza... oponer unas fuerzas del orden humano al caos natural(que luego se destinen esos dispositivos a otros caos, sociales, es harina de otro costal... o del mismo, una deriva, en fin...)
y para informar, para dar rienda al deseo de informar y así ampliar márgenes de la libertad de prensa, amén de, por este medio, crear, afianzar empatía y, sobretodo, extender la idea del desastre natural frente al castigo divino y sus consecuencias y la necesidad de articular remedios humanos...

perdón por la conferencia, pero los terremotos, junto con las pestes, son fundamentales para el salto de conciencia del XVIII...
Este de hoy, en Haití, podría ser, justamente un revulsivo (esa segunda réplica es...) Tenemos los medios, tenemos las ganas... sabemos que somos uno, luego hay que ir más allá de la catástrofe y empezar a pensar y actuar realmente poir un reparto mundial más justo de la riqueza... Me remito al artículo de hace unos días de Rafael. No podemos dejar en manos de ONG's y gobiernos esta cuestión: se trata de reorganizar la equidad, la justicia, el reparto... repartir riqueza y miseria: compartir...
En fin, que si, que a por ese salto de conciencia, apoyándonos, hélas, en Haití... en los pobres de este mundo, como aquella vez, como siempre... nunca fue de otro modo, esperemos que esta vez también así sea... amen.
Maria Oliver
# Maria Oliver
jueves, 21 de enero de 2010 10:09
y en relación al artículo de sagrario, de ayer: la prensa muestra así, con el desastre, en el desastre, su mejor cara: es un medio para la difusión de empatía --cuando está bien hecha y huye del sensacionalismo, claro... pero que cada cual escoja su idioma, su dialecto... en fin, que se demuestra el poderío y capacidad de los medios, en positivo... lo que revela cuán nocivos son, estan siendo cuando sircven turbios intereses... y no hace falta ser einstein para darse cuenta...
Maria Oliver
# Maria Oliver
jueves, 21 de enero de 2010 10:21
Perdón, en la radio habla un bombero voluntario... se queja de la obsesión por la seguridad de las fuerzas de la ONU, afirma con rotundidad que sólo pudieron trabajar bien cuando se saltaron esa barrera... Habla también de la dureza del pueblo haitiano... la dureza propia de aquellos para los que vivir equivale a sólo y exclusivamente a sobrevivir... Ese es el peor colofón del abuso de poder y la miseria.
tomemos nota: por un lado la rigidez de la ONU (!), por otro: la catástrofe esta vez no es natural, es humana: la mala gestión es la que ha hecho que se pase de un terremoto grave a una catástrofe absoluta...
y: agradezco a la radio este entrevista (en radio nacional, radio 1... que también)
german
# german
jueves, 21 de enero de 2010 11:59
magnifico Koldo, pero solo una pega:Cuanto durara la solidaridad con Haiti?Cuando los hecos de la tragedia se difuminen en la nada,cuando los titulares ya no presten atencion a la enorme tragedia.Sin embargos,otros Haitis llaman a nuestras puertas todos los dias,sin que nadie le haga el menor caso.Toda la ayuda es poca,yo quise aportar mi granito de arena y el banco al que fui encima me cobro una comision por hacerlo asi que me fui sin dar la ayuda. Esto es un robo a mano armada delante de nuestras narices y los gobiernos callados. Ahora ,eso si,cuando hubo que " rescatarlos", todos chiton,HI`POCRITAS USUREROS.
Koldo Aldai
jueves, 21 de enero de 2010 12:03
Siempre ponemos la culpa en el tejado de terceras personas... Por qué no nos preguntamos qué haremos cada uno de nosotros de aquí a un tiempo para mantener el imprescindible flujo solidario con Haití? Es hora de que cada quien asuma por entero todas sus responsabildades.

Si vas a una entidad e ingresas el dinero directamente en la cuenta que la entidad ha dispuesto para Haití no te pueden cobrar un céntimo. Las cuentas susodichas estaban en todos los medios.
german
# german
jueves, 21 de enero de 2010 12:12
Pues a mi me ha pasado te lo aseguro Koldo y se de amigos que tambien. Ese es el tema que se quieren aprovechar de la tragedia y eso es repugnante.
german
# german
jueves, 21 de enero de 2010 12:14
Hacemos lo que podemos , pero son los gobiernos los que tienen que aportar todo lo necesario, te repito que para los bancos en 4 dias encontraron todos el dinero del mundo para "salvarlos".
Koldo Aldai
# Koldo Aldai
jueves, 21 de enero de 2010 12:21
mientras que echemos a las espaldas de los gobiernos lo que hemos de hacer cada uno de nosotr@s, nunca alumbraremos el otro mundo.

Esther Ibañez
# Esther Ibañez
jueves, 21 de enero de 2010 12:52
Estoy de acuerdo con Koldo, Germán. Existe la forma de enviar dinero sin que te cobren la comisión. Si la cuenta a la que transfieres el dinero es del mismo banco que el tuyo no hay comisión y si es diferente sí. ¿Etico? Bajo mi punto de vista no lo es. Pero no podemos quedarnos inmóviles ante la falta de ética de los bancos porque entonces no haremos nada.
No luches de momento contra ellos, reafírmate en tu postura, crece como ciudadano responsable y después todo vendrá por si solo.
Por cierto, Germán, como máximo en dos semanas podremos iniciar el tema de los envíos de mails a los diputados.
Necesitamos paciencia, porque esta carrera es de largo recorrido, muy largo. Y por supuesto determinación y actuar en consecuencia.
Gracias Koldo por tu artículo.
Un abrazo
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
jueves, 21 de enero de 2010 13:00
Estar centrado en medio del huracán es algo que desde milenios nos han dicho los grandes iluminados. Entre otras cosas porque en la tragedia externa la calma interna vuelca todo su potencial. Alguien lleno de amor y calma ha de poner las cosas en su sitio.

La crítica hacia los que ostentan el poder es legítima y necesaria. Alguien debe de hacerlo. El Cristo lo hizo.

Tenemos un ejército que cuesta billones de euros mantenerlo, tenemos una industria de la muerte que se lleva grandes cantidades del PIB mundial. Los estados, es decir, las personas, ya tenemos los medios y la infraestructura necesaria para ayudar a Haití, de sobras. Son los políticos los que no se ponen de acuerdo. Puede que en Haití no haya coltán ni petróleo...

Es triste que durante casi una semana la ayuda ha estado paralizada porque los gobiernos no se decidían ha mandar tropas para poner orden y poder distribuirla. Es una pena, y sí, mando todo mi amor hacia la casta política. Lo necesitan, más que nadie... Sus corazones están vacíos, muy vacíos.

Gracias Koldo.

Un abrazo a tod@s.
Andrea Sydow
jueves, 21 de enero de 2010 13:26
Gracias Koldo. Gracias también por la elegancia con la que comentas los Germanes de la vida. La oscuridad se aclara al prender una luz, no al lamentarse de ella.
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
jueves, 21 de enero de 2010 13:29
No me gustaría que acabara siendo más fácil donar X cantidad de dinero sentadito y bien cómodo en casa vía ADSL, que rebelarse y luchar pacíficamente, pidiendo a la "casta" lo que en representación de todos nosotros deben hacer y no hacen.

Individuo-sociedad. No podemos olvidar ninguna de las partes. Como individuo practicar el amor y la compasión, ayudar al débil, y compartir con los demás.
Como sociedad. Mejorar lo que ya tenemos desde la denuncia hacia la acción conjunta. Aportando ideas, denunciando injusticias y creando acciones globales.

Mi parte colectiva no tiene porqué interferir en la individual. Con una mano ayudo al grupo y con la otra al hermano. No tiene que haber dualidad.

Abrazos.
Maria Oliver
# Maria Oliver
jueves, 21 de enero de 2010 15:50
Nacho, exacto! De eso se tratra, de que el donativo no se quede en buenaconciencia y a seguir en el sofá. Eso quería decir con todo el rollo anterior... es importante, creo que esto de Haití sirva de una vez para no quedarse en la limosna... para replantear un reparto, que no haya dualidad entre la mano t conciencia, entre el hermano y el grupo, voilà. Me parece fundamental lo que plantea en su art. "desigualdad entre países" Rafael J. Rodríguez. En Haití tenemos un caso ejemplar, hélas, de los efectos reales de esa desigualdad ya sin nombre. ¿qué es esto de que la ayuda no llega... unas pocas ssólo unos pocos meses después de las fulminantes inyecciones al capital? Es indecente, vergonzoso, inhumano, una estafa en toda regla... No sé aun cómo, pero hay que redistribuir... y dejarse de... en fin... rumiemos, que Haití no quede en agua de borrajas, que sea ejemplo, como dice Koldo, lección... sigamos dándole al magín, ideando acciones... eso también es ayuda...
un abrazo
german
# german
jueves, 21 de enero de 2010 16:05
Andrea creo que no te has enterado lo que he querido decir, que es eso de los germanes de la vida,Si lo dices por mi no te has enterado de nada. Aqui opinamos todos como queramos y para solidario yo, aunque insisto que mas podran hacer los gobiernos con nuestyros impuestos. Pues que se pongan las pilas y quieren ayudar que lo hagan ya y no lismonitas que es pan para hoy y hambre para mañana.
Carles Nebgen
# Carles Nebgen
jueves, 21 de enero de 2010 20:02
Oigo en los noticiarios que el ejercito americano está monopolizando la ayuda. Tienen el control sobre el aeropuerto y ellos deciden los aviones que pueden aterrizar. Han negado el aterrizaje a cinco o seis aviones de médicos sin fronteras.
¿Alguien sabe qué está pasando? ¿Existe una explicación racional sin malpensar?
Gracias, Koldo por el artículo.
Koldo Aldai
# Koldo Aldai
jueves, 21 de enero de 2010 21:01
No quiero ejercer de "marine" digital, pero si en honor a la verdad en reportero de EITB (televisión vasca) ha reconocido en el teleberri del mediodía que la ingente cantidad de periodistas estaban dificultando la operatividad de quienes trabajan con la ayuda. Veía lógica en cierta forma la medida de salir fuera.
susana
# susana
jueves, 21 de enero de 2010 21:07
Gracias Koldo por el artículo.
Carles, en la Web de médicos sin fronteras no dicen nada de eso y me imagino que si algo así pasara no dudarían en denunciarlo...
Estoy muy de acuerdo con Nacho, independientemente de nuestras donaciones y acciones personales, tenemos que luchar porquue la sociedad en su conjunto sea más humana y más justa, si no sólo vamos poniendo parches....
Ojalá tengamos fuerza suficiente para no decaer en esta carrera de largo recorrido, como dice Esther.
Saludos
Sergio Gonzalez
# Sergio Gonzalez
viernes, 22 de enero de 2010 9:05
Desde mi punto de vista, si queremos ayudar, lo único que podemos hacer, es aportar dinero. Si no, te cojes un avión a la República Dominicana, pasas la frontera y a ver donde te pueden colocar, pero no lo recomiendo, dado que sería un caos si todo el mundo hiciera lo mismo. No hay que ser solidario de boquilla. Tenemos, cada día infinidad de opciones para hacer actos de caridad y ayuda. Comedores sociales, ropa usada, y recomiendo ir al cotolengo del Padre Alegre, en Horta ( Barcelona ) donde la ayuda es necesaria y muy bien recibida, dado que están muy justos de personas para tanto enfermo. No hace falta ser solidario solo cuando hay desgracias en el mundo, al lado las tenemos y preocupantes. creo que ese es mejor granito de arena que preocuparse por quienes no podemos hacer nada en el sentido físico y útil.
Los medios de comunciación, retransmitiendo su espectáculo de turno, asqueroso.
Por otro lado, mi admiración a los EEUU, quienes son los que llegarpon primero , más aportan, dirigen, asumen el riesgo de la seguridad y han dado 69M € para la reconstrucción del país. Para que luego les critiquen.
Natalia
lunes, 25 de enero de 2010 10:40
Eso mismo pienso yo y hasta con la misma imagen!!!

un saludo
Pere Feliu
jueves, 28 de enero de 2010 0:58
En este blog se dan las misma contradicciones que encontramos en nuestra sociedad. Por un lado hay un deseo de desnudar al emperador, de limpiar la paja del trigo, de entender el mundo más allá de los noticiero.
Por otro, hay una predisposición a creer en la imagen, en la notica y en el argumento que todos repiten. Todos?...no, algunos se resisten a repetir el discurso oficial. Así, Zapatero no tiene ninguna dificultad en alabar el "trabajo" que realizan el ejército americano en Haití, justificado en la necesidad de una respuesta humanitaria rápida y en el estado de inseguridad latente. Lo mismo se escucha en las tertulias de la medianoche de radio nacional, donde unos "opinólogos" de los más grandes periódicos analízan superficialmente una situación que desconocen profundamente, por lo que se limitan a repetir incansables aquello que las agencias de noticias les han llevado a la boca.
Sin embargo, en el mismo medio, pero a diferente hora, aparece todos los días la voz de Fran Sevilla, enviado especial a Haití. Montado en su motocicleta se pasa el día recorriendo las calles de puerto príncipe para enviar la crónica de lo que ocurre en esta ciudad. Fran no se muerde la lengua para explicar apenas se está repartiendo ayuda en Puerto Príncipe, que la ayuda se está repartiendo en la periferia de la ciudad, que son las organizaciones humanitarias (intermón, acción contra el hambre, medicos sin fronteras,...) las que están repartiendola, que las supuesta inseguridad es una falacia, y que tanto los mariens como las tropas de la ONU repartes ayuda de forma marginal, circunstancia que aprovechan para retratarse y publicar sus fotos por todo el mundo.
Podeis leerlo aquí.
http://blogs.rtve.es/fransevilla/posts
Haití no necesita soldados, necesita médicos, albañiles, comida, agua. Mientras no se condone su deuda externa, todas las ayudas prometidas para su reconstrucción no son más que fuegos de artificio.
Un saludo

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