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A lo largo de la historia la sociedad ha sido siempre controlada por un poder vertical, que en sus diferentes variantes, nunca ha demostrado ser válido para garantizar el bienestar de todos los que la componen.

Nos encontramos en un momento de incertidumbre ante una crisis económica, cuyas dimensiones y posibles consecuencias son desconocidas por la mayoría de nosotros. Como ciudadanos, percibimos falta de transparencia por parte de las clases políticas e intuimos que seremos principalmente la sociedad civil, los que sufriremos más duramente sus consecuencias, como ha ocurrido siempre en el devenir de la historia.


Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
¡Algo absolutamente nuevo puede emerger!

El nuevo poder de la sociedad civil

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Crisis económica, una oportunidad para el cambio
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09

Se ha abierto una ventana. Y tardará en cerrarse. A lo mejor se queda abierta siempre, allí, al fondo, casi como una mancha, una sombra de luz helada, luz al fin. Se ha abierto una ventana, sobre un río helado, sobre el miedo, sobre el ser… sobre el ser hacia delante… Una ventana sobre la resistencia, el vivir como resistencia, esa no renuncia. Tardará en cerrarse.

Fui a ver Frozen River (Río Helado), una excelente película, de esas con espíritu de documental, con un guión soberbio, justo, exacto, clavado. En cuatro sencillas escenas se soluciona una reflexión honda, lúcida, entera sobre el tráfico ilegal de personas.  De momento sólo diré eso, sobre esto.

Frozen River es una película preñada. Pero en ella nada de ecografías obscenas, no sabremos si la criatura es niño o niña, deforme o conforme… Sólo que está. Ahí está la vida, la alegría gestándose en la sombra, bajo una capa de hielo, a menudo larvada, siempre tenaz, contra viento y marea… En aquel frío, avanzando en la sombra, abriéndose paso ante la adversidad, algo resiste: el deseo de algo mejor, digno y posible, sueños posibles… al alcance de la mano, si se estira, si se mantiene firme en su gesto. Nada de discursos, nada de análisis sesudos… sólo un guión en esqueleto, despojado, limpio en el que las palabras son las justas, los gestos, las miradas apuntan, señalan, indican… queda para el espectador ver esos indicios, tirar de hilos, dejar flotar su propia reflexión… Mucho que decir, porque este Río Helado es una pastilla de caldo concentrado (…el agua en que diluirla está, aquí, cierto, helada… pero… una apenas lumbre basta para un caldito caliente que templará el corazón. Eso sí: hay que mantener la llama ardiendo). No la resumiré, no puedo (y no quiero). Hay que verla. Me limitaré a exponer algunas escenas.

La cosa es, como dice la ficha que distribuye la sala de cine, que “Ray, una madre que vive en una caravana en el norte del estado de Nueva York, es abandonada por su marido, que huye con los ahorros familiares. Ray debe sacar a sus dos hijos adelante, intentando que el mayor no deje de estudiar, a pesar de los graves problemas económicos por los que atraviesa la familia. La Navidad se acerca y con ella el pago de sus deudas. De forma accidental, Ray se verá involucrada e un turbio negocio de tráfico de inmigrantes…”

Una mujer y sus dos hijos en una caravana (la sonrisa del pequeño, de inmensa luz, como señala la amiga Cristina). El hombre, un ludópata que se ha largado con el dinero ahorrado para la compra de una casa prefabricada –con jacuzzi--... Una caravana en un lugar que es un no lugar. Las lágrimas a escondidas de la mujer… y su empeño por seguir en pos de… primero de él, que no aparecerá y luego, porque resiste, en pos de una vida mejor, digna, feliz… contra viento y marea, a través de ese del río helado. Y junto a Misty, esa tomahawk con la que se dedica accidentalmente primero, a conciencia después, al tráfico ilegal de personas. Frozen River,  como todo asunto ético, es la historia de una amistad.

Rescato dos escenas (aunque insisto, hay que verla). Un matrimonio de pakistaníes se mete en el maletero de apertura automática –dato no baladí--ella lleva un bolso del que no quiere desprenderse para acabar cediendo a dejarlo en el asiento trasero… Vamos cruzando el río helado que los/nos separa de “la tierra de la gran promesa”. En el maletero, fuera de plano y tan en él, la pareja muda y presente. En primer plano, la mujer blanca y la tomahawk de hierático rostro, “vete a saber qué llevan en esa bolsa”, dice  Ray… “cosas para fabricar bombas, seguro”. En un arranque, para el coche, sale, saca la bolsa y la deja sobre el río helado. Vuelve a entrar, “así estoy más tranquila…” La india Misty no entiende, pone caras, calla y siguen… Llegan al motel donde entregan “la mercancía” y reciben el segundo pago. Al salir del maletero la mujer pakistaní quiere el bolso, se descompone cuando no lo ve, se desespera… “En esa bolsa llevaba a su hijo” informa el traficante que los ha recibido (¿comprado?)… La india y la blanca se miran, “hay que volver…” Hay que volver… Nada de huidas hacia adelante, imposible continuar. Ese “Hay que volver” cae por su propio peso, apenas se miran. Suben al coche y vuelven. Volvemos pues. La voz del deber, en honda sintonía con el valor, ha hablado… y se impone, incuestionable, inquebrantable. Vuelven, lo encuentran… helado. Y Ray insiste, ante el pasmo de Misty “frótale los pies”, pone la calefacción a tope… cuando llegan al motel, el niño que creíamos muerto, ha reaccionado. En la escena, el modo en que está filmada, las actuaciones, no hay pathos, sólo valor… el valor de las dos mujeres al afrontar su error e intentar subsanarlo. El valor de volver sobre sus pasos para seguir adelante (ellas y los desgarrados pakistaníes) Tampoco se entretiene la directora en la entrega… lo dejan y se van…

Se ha producido un punto de inflexión: Misty cree que el bebé ha renacido, ha vuelto a la vida; Ray apunta que estaba frío, eso es… Sea como fuere, el bebé ha vuelto, está (felizmente vivo, podría no haberlo estado)… porque fueron a buscarlo. Mysti y Ray sellan así un hondísimo pacto de amistad que no hará sino crecer y afirmarse.

Escena dos: Ray y Misty capturadas en la reserva tomahawk, contra todo pronóstico, junto a dos chinas por las que el traficante, un proxeneta, pretendía pagar la mitad (esto da para otro artículo…). Sólo una de las dos amigas quedará en libertad –la reserva se rige por un código especial--, las chinas serán repatriadas. Tensas y densas miradas, pocas palabras, como en toda decisión importante. Ray queda libre, volverá con sus hijos, en esa noche de Navidad sin regalos. Entonces, agarrada a su bolso corre bosque nevado a través, y corre y corremos con ella… hasta el río, siempre el río… helado. En el siguiente plano, se abre la puerta de la casa prefabricada donde Misty, un miembro del consejo y las dos chinas esperan a la policía. Ray habla con voz firme “Cuidarás de ellos, y pronto llegará la casa. Serán unos meses” Se miran largamente, Misty apenas sonríe. En el coche de policía, Ray confirma la duración de la pena de prisión y el destino de las chinas. Misty recupera a su hijo y se instala en la precaria caravana de Ray, al cuidado de los hijos de ambas…

Una historia de mujeres, sí, en la que la ética es, de cuajo –¿desde las entrañas?-- una cuestión de supervivencia y amistad. De cuajo, una cuestión de supervivencia. No un dictat que llega desde el deber., si no algo que ha de hacerse para (sobre)vivir.

Como dice la actriz Melissa Leo (Ray) en una declaración recogida en la ficha del cine: “Separadas de los hombres que las han maltratado, de sus países de nacimiento, de sus futuros… esta es una historia de mujeres que se encuentran. La riqueza y la pobreza, el hambre de la esperanza, en teoría separados por un río que se hiela en invierno y por el cual entran ilegales a Estados Unidos, la tierra de la gran promesa”

La lección, lo que nos da, aquello que nos entrega –sin esperar nada a cambio-- este relato importante, valiente y, mejor, tan útil para vivir es lo siguiente (y callo cosas): que la huida hacia adelante es eso, una huida. De hecho, al huir somos presos, es la huida la que nos convierte en presos. Afrontar la situación, decidir, encarar, es SIEMPRE una solución (un disolver murallas).

Siento en el alma no poder cerrar una larga (y absolutamente hipotética, hélas!) conversación, ante un té humeante, un whisky con un tremendo abrazo a la directora y guionista, Courtney Hunt (y a actores, cámara y director de fotografía, claro). Queda dicho, ¡que es de bien nacida reconocer! Y, sólo puedo insistir, hay que verla… no sólo porque es un excelente argumento más para resistir y asociarnos. Es bella, y la belleza es el mejor antídoto contra el horror (que nos deja helados de miedo!)

Publicado en: Hacia la madurez social
Email del autor: airam.revilo@gmail.com

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Comments

Nacho Rivera
# Nacho Rivera
viernes, 09 de octubre de 2009 12:54
¡Vaya crítica de cine tenemos, enhorabuena! Eso es ponerle alma.

Mi enseñanza es que tenemos que vivir el presente, encararlo, mimarlo. Ya sea mejor o peor. Pero sólo tenemos este precioso momento para cambiar las cosas. Mirar al pasado o creer que la solución está en el futuro es engañarse, es huir hacia delante.

Gracias María.
Un abrazo.
Carolina
# Carolina
viernes, 09 de octubre de 2009 13:22
Me ha encantado este artículo.
Maria Oliver
# Maria Oliver
viernes, 09 de octubre de 2009 13:53
Gracias, pues nada, os tendré al tanto... siempre es tremendo placer ver buen cine!

En efecto, Nacho, (maestro) chay que empezar a llamar a las cosas por su nombre y meter en el saco de la huida hacia delante todo aquello que lo es... sobretodo esa tan nuestra concepción lineal y torticolítica --hacia delante o haia atrás-- del tiempo.
Un abrazo,de momento, a los dos.
guy
# guy
viernes, 09 de octubre de 2009 14:39
300 MIGRANTES llegaban este fin des semana en la Levante, 600 ya fuen detenidos en nador la la dictadura Alavi.
ultimo fin de seman mueren 49 en Ceuta, us pateras hundidas de la patrouilla de FRONTEX
un capitan Aleman Jurgen Schmidt y Elias BIERDEL, gerente de la ONG CAP ANAMUR fuen 5 años en carcel in Italia por el crimen de salvar 37 sub-sahareanos de un naufragia en medio del CANAL de Sicilia. Ahora resultan inocentes antes el jucio.
Eso es la realidad en España, no de una pli Holywood, 3 dias antes dEL DIA DE LA RAZA
Eduardo Vidal
viernes, 09 de octubre de 2009 14:43
Bella sinopsis de una película que bien podría ser un documental pues relata la pura y dura realidad de los momentos actuales que estamos viviendo entre pateras e inmigrantes que se juegan la vida a diario por tener tan solo una esperanza de vida mejor.

La situación que relata la película esta sucediendo aquí en nuestro propio país
multitud de mujeres son abandonadas por sus parejas Alcoholicos, toxicomanos, ludopatas, etc y algunos hombres pero en menor medida también están pasando por situaciones similares y no hablo de oídas, pues en mi propia casa hemos alojado a algunas personas que necesitaban un periodo de calma y un techo donde poder reorganizar sus vidas, mientras tanto el ministerio de igualdad se preocupa por crear palabros y otras cosas por el estilo
estas deben ser las mejoras sociales que llenan las bocas de los que se dedican a la política que destinan mas presupuesto al cine y al teatro que a quie de verdad tiene una necesidad vital, menos mal que aún quedan personas que
son capaces de salir adelante a pesar de los presupuestos de estado y de su incapacidad de ver la realidad.
Maria Oliver
# Maria Oliver
viernes, 09 de octubre de 2009 16:25
Hola... eso,la raza, osa è?... la raza humana, no? el género humano, la especie, vamos.
Cuando la ministra soltó aquello de "miembra", a una catedrática de lengua y literatura españolas le faltó tiempo para ponerle un telegrama: "Ministra, por favor, no me toque usted... la lengua".
La inmigración, en este país, en los del primer mundo, seguirá siendo ilegal mientras nuestros gobiernos hagan políticas de avestruz: que ante lo que sienten como un peligro, esconden la cabeza y enseñan el trasero... Hombres, mujeres, niños, llegan, llegarán en pos de algo mejor, fracasarán, triunfarán, se enfrentarán a la locura, pasaran miseria o lograran sueños... la cuestión es que aquí están y seguiran y vienen y vendrán y, al campo, no se le pueden poner puertas... ni a la voluntad, ni siquiera a la de náufrago. ¿Para cuándo políticas reales, efectivas de cooperación, más y mejores y a nivel gubernamental? proyectos creativos y llenos de energia que ayuden a las gentes a quedarse in situ, y, si nos queremos mover, vamos para alla a arrimar el hombro1 y si ellos quioeeren venir... porqué no, por que no tienen dinero? Buf, siempre la misma lógica abstrusa! dejamos de ser habitantes del planeta... sé que la cosa no es tan sencilla, pero no será también que la complicamos? Pienso en Canadá, en sus calles de mil colores... no es ideal, pero: es real... Sí, también allí se llega a menudo de modo ilegal...
Un amigo pakistaní, que ahora está en Noruega, me contó cómo pasó de ser esclavo por voluntad propia en los emiratos árabes a comerciante de relativo éxito en Sudáfrica (no olvido su narración de cómo traficantes somalíes le llevaron de los emiratos a Sudáfrica). Un día, una sierra eléctrica abrió un boquete en la puerta de su casa mientras comía, entraron, se llevaron todo, to do y le dieron una paliza, salvó el pellejo de casualidad. Nunca supe quién reventó esa puerta y casi lo mata, siempre sospeche que eran sus compatriotas... los que se quedaron con su tienda, cuando él, al salir del hospital, se largó, muerto de miedo... Aunque tal vez ese relato fuera un cuento... pero era bueno, como todo delirio.
Un abrazo,
Carlos Sánchez
# Carlos Sánchez
domingo, 11 de octubre de 2009 12:49
Querida María, te felicito por esta soberbia sinopsis que me ha enganchado y me ha conmovido desde el principio al fin de la lectura. Se nota que la has escrito con el corazón y con la piel. Es drama que relatas es un drama vigente, de rabiosa actualidad para vergüenza de todos. Mientras seguimos pensando en nuestros problemas no somos capaces de ver qué es lo que pasa más allá de nuestras fronteras -no infranqueables- porqué, en el fondo no queremos saber. Por poner un ejemplo, las subvenciones articuladas en la PAC a los campesinos europeos mantienen un statu quo en menoscabo de los campesinos africanos. En cuántos sectores y de cuántas maneras se están manteniendo artificialmente economías familiares y sectoriales mientras a muy pocos kilómetros hay personas que darían la vida por poder dar un futuro digno (con oportunidades) a sus hijos. Y todavía más escandaloso, ¿cuántas mujeres son explotadas sexualmente y no reconocemos su actividad económica ni aseguramos su salud por no regularizar sus situaciones?

Ese río helado podría ser perfectamente nuestras almas congeladas que han perdido su capacidad de estremcerse y reaccionar. El proceloso mundo de la burocracia y la agenda política queda muy bien explicado con ese rio helado e inmóvil.

Iré a ver la película. Gracias otra vez María.
SANTIAGO VILLAR PALLAS
# SANTIAGO VILLAR PALLAS
domingo, 11 de octubre de 2009 22:32
Gracias María por tu relato. Nuestra "mirada" a veces míope y otras con innumerables puntos ciegos nos hiela y anestesiándonos vivimos ajenos al sufrimiento ajeno. Las pasiones que nos atan pueden tanto hacernos unos terribles depredadores como unos confiados seres humanos. ¿Por qué por doquier surge el instinto depredador?. Quizá, el sistema engulle a sus propios hijos..., ¿Por qué los hijos afortunados viven ajenos?... ¿Por qué el ruido de los excluídos nos molesta?
Un abrazo.

Santi

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