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A lo largo de la historia la sociedad ha sido siempre controlada por un poder vertical, que en sus diferentes variantes, nunca ha demostrado ser válido para garantizar el bienestar de todos los que la componen.

Nos encontramos en un momento de incertidumbre ante una crisis económica, cuyas dimensiones y posibles consecuencias son desconocidas por la mayoría de nosotros. Como ciudadanos, percibimos falta de transparencia por parte de las clases políticas e intuimos que seremos principalmente la sociedad civil, los que sufriremos más duramente sus consecuencias, como ha ocurrido siempre en el devenir de la historia.


Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
¡Algo absolutamente nuevo puede emerger!

El nuevo poder de la sociedad civil

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Crisis económica, una oportunidad para el cambio
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Es absolutamente necesaria para emprender el camino o elegir las enseñanzas de un maestro, pero se vuelve un pernicioso enemigo cuando se convierte en costumbre, pereza y demás formas de miedo.

El cuento que presentamos hoy ejemplifica la actitud del buscador. Primero acepta la invitación de las enseñanzas con fe incondicional, pero no se apoya en ella permanentemente para que su espíritu crítico siga intacto y puede aflorar en su momento cuando esa fe que le ha llevado a ejecutar lo que las enseñanzas le pedían ha dejado paso a la observación objetiva, y de ella a captar información, paso previo al acceso al Conocimiento, es decir a la libertad.

Un buscador empieza el camino con fe, pero deja intacto su espíritu crítico para analizar la información que va encontrando, de forma objetiva. Mantener la fe como única guía en el camino provoca que veamos las cosas de forma subjetiva, y como su mismo nombre indica es una forma de ver las cosas que depende de las emociones del sujeto, no de cómo son las cosas realmente. Y eso es precisamente el problema, darse cuenta de la realidad de las cosas. Eso es el acceso al conocimiento.

¿Quiere alguien mayor ejemplo de fe incondicional el sentir el camino (o a Dios) en lugar de solo creer en él? (para los que sospechan de mi orientación hacia oriente, valga la redundancia, esta cita es de William Blake, de sus Poems and Profecies.

La historia del cerrajero

Había una vez un cerrajero al que acusaron injustamente de unos delitos y lo condenaron a vivir en una prisión oscura y profunda. Cuando llevaba allí algún tiempo, su mujer, que lo quería muchísimo se presentó al rey y le suplicó que le permitiera por lo menos llevarle una alfombra a su marido para que pudiera cumplir con sus postraciones cada día. El rey consideró justa esa petición y dio permiso a la mujer para llevarle una alfombra para la oración.

El prisionero agradeció la alfombra a su mujer y cada día hacía fielmente sus postraciones sobre ella. Pasado un tiempo el hombre escapó de la prisión y cuando le preguntaban cómo lo había conseguido, él explicaba que después de años de hacer sus postraciones y de orar para salir de la prisión, comenzó a ver lo que tenía justo bajo las narices. Un buen día vio que su mujer había tejido en la alfombra el dibujo de la cerradura que lo mantenía prisionero. Cuando se dio cuenta de esto y comprendió que ya tenía en su poder toda la información que necesitaba para escapar, comenzó a hacerse amigo de sus guardias. Y los convenció de que todos vivirían mucho mejor si lo ayudaban y escapaban juntos de la prisión. Ellos estuvieron de acuerdo, puesto que aunque eran guardias comprendían que también estaban prisioneros. También deseaban escapar pero no tenían los medios para hacerlo.

Así pues, el cerrajero y sus guardias decidieron el siguiente plan: ellos le llevarían piezas de metal y él haría cosas útiles con ellas para venderlas en el mercado. Juntos amasarían recursos para la huída y del trozo de metal más fuerte que pudieran adquirir el cerrajero haría una llave. Una noche, cuando ya estaba todo preparado, el cerrajero y sus guardias abrieron la cerradura de la puerta de la prisión y salieron al frescor de la noche, donde estaba su amada esposa esperándolo. Dejó en la prisión la alfombra para orar, para que cualquier otro prisionero que fuera lo suficientemente listo para interpretar el dibujo de la alfombra también pudiera escapar. Así se reunió con su mujer, sus ex-guardias se hicieron sus amigos y todos vivieron en armonía. El amor y la pericia prevalecieron.

Publicado en: Espiritualidad
Email del autor: juan@tmp.es

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Comments

Sergio Gonzalez
# Sergio Gonzalez
jueves, 18 de junio de 2009 9:02
Gracias por tu artícualo, Juan. En efecto, la fe, como apuntas, se puede convertir en una rutina de costumbre, social, un comportamiento de cara a la galería, o incluso una excusa burda para el autoengaño de uno mismo. No obstante, si es así, ya hace tiempo que la has perdido. Siempre he creido que lo difícil es tener y cultivar la Fe, y lo digo por mi mismo, que conste. No obstante, como todo, el esfuerzo siempre recompensa.
Eduardo
# Eduardo
jueves, 18 de junio de 2009 10:30
La fe creo que es intrínseca con el ser humano porque nos da cierto sentido a nuestra existencia en este mundo. Hay muchas experiencias por las que pasamos que no tienen mucho sentido si no hubiese un fin superior que las explique (no que las justifique).
Yo soy católico y creo en que existe un Dios. Lo veo en muchos aspectos de la vida. Desde la creación o el inicio del Universo, donde todos los científicos se han atascado para explicar el momento anterior y lo que provocó el Big Bang, hasta cosas tan cotidianas como la gestación y nacimiento de una criatura.
Por circunstancias, yo tuve que hacer un "cursillo acelerado" acerca de cómo se gesta y desarrolla un bebé y la conclusión a la que llegué es que es un auténtico milagro que un ser humano llegue a nacer... Hay tantísimas cosas que pueden fallar y tantísimos riesgos increíbles en este proceso que realmente veo un toque divino en él...
Pero yo distingo entre Dios (que cada uno le ponga el nombre que considere adecuado) y la Iglesia. El primero es incuestionable en mi opinión y, sea lo que sea, lo considero intrínsecamente bueno y positivo.
La Iglesia es sin embargo una organización humana, y como tal es imperfecta. La considero también bien intencionada y positiva en la inmensa mayoría de sus actos, pero como obra humana que es entiendo que es imperfecta y con fallos.
Por tanto, mi fe está en Dios. Y repito que no estoy asegurando que sea un ente con forma humana, con barba y un triángulo en la cabeza. Si es un ser de energía lo entiendo como energía pura y sublime, creadora de vida.
En cuanto a mi fe en la Iglesia creo que es positiva esencialmente (quizá la organización que más bien haya hecho en la Historia de Occidente) pero con errores humanos no achacables a Dios. Es una organización que persigue el bien a nivel global y que necesita, como obra humana, estar permanentemente alerta para detectar y corregir los errores que cometa.
Y en cuanto al sentido de nuestra existencia en este mundo diré que, para mi, esto es una estación de paso en la que tenemos que aprender una serie de cosas para poder evolucionar y "parecernos a Dios", como dice la Biblia.
En este sentido, buscando la evolución, no me repugna la teoría de la reencarnación. Y lo digo siendo católico como lo soy. Tendría sentido el que volviésemos tantas veces como fueran necesarias a este mundo para poder aprender nuestras lecciones y evolucionar hasta alcanzar niveles superiores...
En fin, ahí os dejo mi "acto de fe"...
Un abrazo
Eduardo
Walter
# Walter
jueves, 18 de junio de 2009 11:04
No creo que la fe sea intrinseca a los seres humanos ya que hay muchos de ellos que no tienen fe en absoluto, o sea no es una regla que ouede ser racionalmente comprobada. Mas bien se trata de una respuesta individual que se hace tambien en ciertas formas colectiva a las tantas preguntas que nos hacemos los seres humanos en cuanto a origenes y metas.
Yo he sido muy catolico y creyente hasta mi 20-25 anos y te puedo confirmar que al menos la iglesia catolica no es lo que tu dices bien intencionada y positiva en la inmensa mayoría de sus actos, es una organizacion que es conciente de su poder y hace todo lo posible para mantenerlo e incrementarlo a cualquier precio que sea, se llame "Inquisicion" o se llame psicoterror destruyendo la personalidad de sus fieles desde su mas profundas raices y temprana edad. Hoy me dan escalofrios de pensar que en mi ninez alguien tuviera el coraje de ensenarme que si no iba a misa el domingo y me moria me quemaria por el resto de mis dias en el infierno. Y de estas barbaridades esta llena la Iglesia y si a esto lo llamas bien intensionado no puedo compartir tu opinion.
Comparto tu discurso que Dios es energia y aun me animo a decir que tu y yo somos una celula de Dios tanto como las piedras y el arbol de la esquina o el Universo entero. El error mas grande que hacemos los seres humanos es que nos damos una importancia y significancia dentro del Universo que en realidad no tenemos. Esto de que Dios hizo el mundo para nosotros y nos hizo a su semejanza es una muestra mas de nuestra arrogancia con fe o sin fe.

Saludos
Walter
Eduardo
# Eduardo
jueves, 18 de junio de 2009 11:29
Estoy de acuerdo contigo en casi todo, Walter. Pero los matices en los que discrepo son imposibles de conciliar. Este terreno de la fe es absolutamente subjetivo y, por tanto, tan válida es tu opinión como la mía.
En cuanto a la intención de la Iglesia, a nivel global, te pediría que tomases perspectiva respecto a este tema, que te apartases de el lo suficiente, sin apasionamientos y dejando a un lado tu experiencia personal, y entonces probablemente te darías cuenta de que el balance global a lo largo de los siglos de la actuación de la Iglesia es positivo. Con todas las sombras que queramos achacarle (que las hay y muy gordas) el balance general es positivo, sin dudas al menos para mí.
Con todo el poder que conlleva la Iglesia y sus complicaciones inherentes yo tengo claro que el resultado de su actuación a lo largo de los siglos ha sido netamente positivo.
Por poner un ejemplo muy cercano: hoy en día, en España, hay mucha gente que está viviendo de Cáritas (la Iglesia católica). Cuando todos los recursos del Estado y de las ONG´s se han agotado es la Iglesia quien sigue ayudando.
Pero esta realidad innegable es cubierta por las denuncias, por ejemplo, acerca de sacerdotes que abusan de criaturas. Si queremos ser honrados y ecuánimes debemos poner en la balanza todas las actuaciones de los millones de miembros de la Iglesia y entonces, repito, a nivel global el balance es netamente positivo.
Por favor, que nadie interprete que amparo o justifico estos abusos. Me repugnan. Pero también me repugna el uso de estos incidentes terribles para denigrar, desacreditar y destruir la labor global de la Iglesia.
Y que nadie se llame a escándalo cuando lea lo que digo a continuación: esta labor de destruir en lo posible la labor global de la Iglesia es lo que se está intentando sistemáticamente desde los sectores "progres" españoles para, si lo consiguen, sustituir la religión por el culto al Estado. Esto es el socialismo, o es que nadie se acuerda ya de lo que hizo el socialismo real en los antiguos paises del Telon de Acero???
Un abrazo
Eduardo
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
jueves, 18 de junio de 2009 12:11
La gente piensa que confianza significa fe; eso es erróneo. Confianza no significa fe. La fe es emocional, sentimental. La fe crea fanáticos. Los hindúes, los musulmanes, los cristianos, éstas son las personas que tienen fe.

La confianza crea solamente una cualidad de religiosidad. La confianza jamás vuelve a nadie hindú o musulmán o cristiano. La fe es prestada, se toma prestada de los padres, de la sociedad en la que naces. La fe es un accidente. Vives en fe por miedo o por codicia, pero no por amor. La confianza es por amor.

El hombre de fe es un prisionero, puede que lo sepa o puede que no. Es una prisión porque no has entrado por ti mismo.

La confianza es un aroma que sucede através del descondicionamiento. De la experiencia.
La fe sucede a través del condicionamiento, es prestada,fanática.

La verdad libera sólo cuando es tuya; la verdad de otra persona no puede liberar a nadie. Crea esclavitud y nada más.

Gracias Juan.

Un saludo a tod@s.
Sergio Gonzalez
# Sergio Gonzalez
jueves, 18 de junio de 2009 12:30
Nacho, entiendo lo que dices, pero interpreto el cuento de Juan, como la fe- herramienta, la positiva, para llegar precisamente, a lo que tu dices, a la confianza. No podemos hablar de la fe sola, pues la fe se tiene, mejor, se busca, pero en algo o en alguien. Tener fe, en mi caso, en Dios, y en el ejemplo de su hijo Jesús, es lo que me lleva a la confianza, al respeto, a la tolerancia, al amor. En cambio por ejemplo, para Juan, ha buscado el camino del sufismo para conseguir lo mismo. Referente a la Iglesia, estoy de acuerdo con Eduardo, y como católico practicante, considero que con sus herrores, por supuesto y muchos graves, el balance pesa muchísimo mas el lado positivo, además de que el positivo ni se ve, ni se pregona. Pasa lo mismo con la religión musulmana, solo nos eneseñan el lado malo, el fanático, cuando debe ser impresionante el lado bueno.
Maria Oliver
# Maria Oliver
jueves, 18 de junio de 2009 14:54
Qué interesante debate... como casi siempre, acabo interviniendo desde la filologia, esa fe en la palabra...Fe, del latin "fides", confianza, fidelidad... La historia, las derivas, los meandros de esta palabra es apasionante, bueno, a mi me "pone" --que una palabra es como un hojaldre, un cúmulo de estratos, las arenas depositadas por el viaje de un concepto a través de la historia, las culturas, las distintas cosmologías y antropologías---. En fin, que la distinción que plantea Nacho es, lo siento señor, una distinción desde la ideología, o desde su idiolecto, del uso que Nacho da al término. Y desde la intuicvión, pero que conste en acta que cuando diatingues entre fe y confianza... deslindasdos conceptos contenidos en fe... Eso es algo muy de sociedades laicas, por eso hablaba de ideología. En la lengua, en la cultura, en el diccionario, en el cuerpo común que manejamos todos y deberíamos conocer muy bien, para pensar --de ahí la importancia del latín, de las humanidades... jeje vuelta al mambo Bolonia!-- bueno, pues eso, en la lengua castellana, Fe significa la seguridad que se da de ser fiel a la propia palabra, , de cumplir exactamente lo que se dice... de ahí, expresiones como dar fe, ser o hacer de buena fe, tener buena fer a fe mía, a fe de lo cual...

Luego, también, en un sentido "subjetivo" y ahí está el deslizamiento hacia "lo fanático", significa el hecho de creer en alguien o en algo, sin necesidad de otra cosa que la confianza que en el o ello se deposita. De ahí a creer en algo con una convicción profunda, por un sentimiento, de corazón, sin necesidad de otras razones, Hay un paso mínimo... y de ahí a la fe cristiana, musulmana... sólo una metonimia, por usar un tecnicismo, que también los tenemos, jajaja.
Por eso, creo, el artículo de Juan está tan bien: porque ilustra cómo la fe libera si no es ciega, pero es... Si la fe es confianza, en algo que está por encima del ego, del individuo en el caso de las religiones, enonces es auténtica religio... aquello que liga a los hombres, que los vincula y les permite la libertad (que no el yugo de la creencia) Eso es fe y religio... Si la confianza es fe... entoncs estamos en el civismo y la fraternidad deviene lo que nos vincula... Al final, habrá que retomar el confucianismo, con permiso o con ayuda de Nasrudin!, esa apuesta por una religión civil, esa forma de la vía media a loa que habrá que despojar de lecturas facilonas y sesgadas... (Amen de que confucio insistía en la necesidad de conocer bien las palabras, para acceder al camino... Pero eso será materia de artículo, corto el rollo!)

En fin, espero disculpeis el tostón --me puede la vocación, creo que en este foro me acabo de ganar el mote de Maximiliana Fuentes o... en fin se admiten propuestas!--
(parafraseando al ratón de los dibujos animados, no olviden latinizarse si quieren perseguir intuiiones;-), a menudo la lengua no sólo nos piensa, si no que, manejada con conocimiento, con estudio y espíritu crítico, ayuda a pensar!)
un abrazo
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
jueves, 18 de junio de 2009 16:39
Confucio era un moralista, un teórico, jamás experimentó nada que estuviera lejos de la razón. de ahí su dominio de las palabras. De ahí su desconfianza hacia Lao Tzu. Éste era un rebelde, no creía en teorías y doctrinas. Creía en la vida vivida.

Si tenemos que hablar en términos de fe, abogaría por la fe que te da la experimentación, la duda. Y nunca fe en las creencias de terceras personas. Pero si te agarras a la fe, ya te estás apegando... y eso es una forma de fanatismo.

Un abrazo.

Juan Trigo
# Juan Trigo
jueves, 18 de junio de 2009 17:30
Yo tenía entendido que la palabra CONFIANZA derivaba de la palabra FE en su acepción de FE COMPARTIDA. En alguna ocasión opiné que las cuestiones trascendentes (como podrían ser las de la búsqueda espiritual) necesitan de un ejercicio del tipo “Andar sobre el filo de la navaja”. Por un lado tener la FE de andar “con-fiado” (como la parábola de Cristo de andar sobre las aguas) y por otro aprender a cada paso (adquisición de conocimiento) qué quiere decir precisamente el carácter cortante del filo. Y este segundo elemento es el que “corta” el paso tanto a fanatismos como a comodidades.
Y en cuanto a escoger la vía cómoda, hay una anécdota de Rumi que ejemplifica la precaución que hay que tener en no caer en el exceso de “fe” por comodidad, de la doctrina budista de las vidas pasadas (aunque el mismo Buda previniera ya sobre este problema con su insistente recomendación del Camino del Medio… ¿el filo?): Al preguntarle si era cierta la teoría de las reencarnaciones, respondió “Sí, claro, primero fuimos piedra, luego vegetal, más tarde animal, y después seremos ángeles. ¿Qué, seguimos trabajando aquí y ahora?”.
Otro ejemplo de para qué sirve la fe (creo que ya lo he escrito en otra ocasión) la dio otro de los maestros: “Si no puedes sentir a Dios dentro de ti, te veras obligado a creer (tener fe) en él”. Entonces, tal vez nos podríamos preguntar (es la base de la enseñanza sufí), ¿Qué es lo que nos impide SENTIR a Dios, le demos el nombre que le demos, energía, orden implicado, etc?
gabriela germain
# gabriela germain
jueves, 18 de junio de 2009 17:36
¡Bravo María! Gracias por tu valiosísimo aporte, que aclara, como nadie más podría, uno de los aspectos que me parecen confusos en el debate. Solo a modo de comentario, creo que se ha confundido la fe o confianza con lo confesional. Son temas muy distintos.

Pero hay otro de apariencia más sutil, aunque a mi juicio mucho más inquietante.
Aparece, Juan, cuando al definir fe dices “…es una forma de ver las cosas que depende de las emociones del sujeto, no de cómo son las cosas realmente.”
Quiero dejar a un lado la idea de fe, para centrarme en la manera que propones de pensar, percibir y comprender, que deja de manifiesto la eterna dificultad para entender a la emoción como una parte constitutiva de nuestro ser, y por lo tanto tan legítima como la razón.
¿Cómo son las cosas realmente? ¿Por qué no han de ser factores “reales” las emociones que nos generan? ¡Subjetivas por cierto!

Poner a pelear a la cabeza con el corazón, o a lo subjetivo con lo objetivo, son a mi juicio los verdaderos enemigos del aprendizaje. Del autoconocimiento y de una comprensión, o a lo menos percepción, mas amplia del mundo y de la vida.

Esta escisión se ha constituido en un modus operandi que nos mantiene girando sobre un mismo punto sin avanzar.
Pretender ser objetivos, tratando de controlar nuestra subjetividad es como ir por la vida mirando con un solo ojo. Y es a mi juicio uno de los factores que nos tienen en crisis.

Ahora, yendo al tema de la fe y desde mi total y asumida subjetividad debo decir que me parece amenazante cualquier sombra de duda puesta sobre la idea de confianza. Y precisamente porque esta se sustenta en mas factores que la sola razón.
Defiendo aquello que hay en mí, que me permite dormir tranquila sabiendo que mañana será otro día.
Maria Oliver
# Maria Oliver
jueves, 18 de junio de 2009 17:40
No entiendo lo de moralista-teórico... no me atrevería a afirmar que Confucio jamás experimentara nada que estuviera lejos de la razón, no tengo esa impresión cuando lo leo, cuando leo estudios sobre él... Igual hay que redefinir razón, sin demonizarla tanto... cierto que la razón, el estudio, si quieres, está muy presente en sus enseñanzas, pero, igual no lo entiendo, creo que en su idea de virtud, concepto moral, cierto, está el corazón, el sentir... se ha difundido y reducido mucho a confucio... está preocupado por cómo vivir en sociedad, civilmente, sin renunciar a la virtud... la virtud consiste en no renunciar a la benevolencia, al ren, sino cultivarlo, en sociedad, con la sociedad, no al margen, o fuera de o contra...
El cultivo del ren, y de los rituales son formas de despersonalización, de ir diluyendo el ego... luego el apego. El camino es muy distinto, pero no opuesto, Lao y Confucio llegan a algunos puntos de un mismo lugar, desde lugares y por caminos bien distintos... pero, como sócrates y Buda, desde la ética, desde el desapego como horizonte, no desde la salvación como meta...

No sé, creo que la fe, la que da la experimentación, depende de lo afinado que esté el instrumento... y ahí es donde confucio propone una virtud aprendible, transmisible, con vías de acceso a todos y con aplicación, con esfuerzo, con deseo de llegar... no sólo en manos de que se produzca, o no, la experiencia, la revelación, con que se sienta el llamado...

Será que tiendo a tender puentes, cosa de la traducción, pero Confucio y Lao Tzu se rozan en más de un punto... aunque divergen en lo aparente, en la superficie (que no es lo menos importante!)

otro abrazo,


cierto que sólo se puede hablar de fe cuando se experimenta ese salto al vacío en que el corazón deviene conciencia... bastaría con leer a Santa Teresa
Cristóbal Cervantes
jueves, 18 de junio de 2009 18:45
Magnífico artículo, Juan, y muy interesante el debate, yo soy de la opinión, como Ken Wilber, que el desarrollo espiritual pasa por cuatro fases fundamentales, a saber, la creencia, la fe, la experiencia directa y la adaptación permanente.

La creencia es el primer (y, por consiguiente, el más común) de los estadios del desarrollo espiritual. La creencia requiere imágenes, símbolos y conceptos y, en consecuencia, suele originarse en el nivel mental. Pero el desarrollo de la mente atraviesa distintas fases -mágica, mítica, racional...-, cada una de las cuales sirve de fundamento a un tipo (y a un estadio) de creencia religiosa o espiritual.

La fe comienza allí donde la creencia pierde su poder. Porque el hecho es que llega un momento en que todas las creencias mentales -precisamente por el hecho de ser mentales y no supramentales o espirituales- pierden su fuerza, pierden su poder sobre la conciencia y comienzan a palidecer porque, a fin de cuentas (por más que uno crea en el Espíritu como «red-de-la-vida», por ejemplo), uno no deja de sentirse como un ego separado, aislado y lleno de miedos.

La experiencia directa responde a todas las dudas inherentes a la fe. Se trata de un estadio caracterizado par la presencia de dos fases diferentes: Las «experiencias cumbre» y las «experiencias meseta».

Las experiencias cumbre suelen ser intensas, breves, espontáneas y sumamente transformadoras. Las verdaderas «experiencias cumbre» nos permiten vislumbrar nuestros potenciales transpersonales y supramentales más elevados.

La mayor parte de las personas se hallan, comprensiblemente, en el estadio de la creencia o de la fe (y, ocasionalmente en el de la magia o del mito). De tanto en tanto, sin embargo, algunos individuos pueden tener una «experiencia cumbre» de un dominio realmente transpersonal que les sacuda muy profundamente (a menudo para mejor, aunque también hay decir que, en ocasiones, para peor). En cualquiera de los casos, sin embargo, ya no se trata de creencias que hayan leído en un libro o de meras habladurías traslativas, sino de una experiencia real de un dominio superior después de la cual el individuo ya no vuelve nunca a ser el mismo.

Pero si bien las «experiencias cumbre» son de poca duración -desde unos pocos minutos hasta unas pocas horas-, las experiencias meseta, por su parte, son más estables y duraderas y tienden a la adaptación permanente. Las «experiencias cumbre» suelen presentarse de manera espontánea pero, para convertir una experiencia cumbre en una experiencia meseta -para transformar un breve estado alterado en un rasgo duradero-, se requiere una práctica espiritual prolongada.

El siguiente paso en la evolución espiritual sería lo que se suele llamar "iluminación".

Una persona interesada en una espiritualidad aunténticamente transformadora necesita comprometerse con una práctica espiritual, sin práctica no se puede pasar de la fase de la creencia, de la fe o de las «experiencias cumbre» esporádicas,

saludos de Cristóbal
Juan Trigo
# Juan Trigo
jueves, 18 de junio de 2009 21:51
Gabriela, por supuesto que la emoción es importante. Hablamos en términos de holística. Todo es importante, cada uno en su papel y función. Lo he dicho en alguna parte, sin pasión no hay acción, y la pasión es puramente emocional y subjetiva. Soy un apasionado de la vida, mucha s veces un Quijote y un buena fe (valga la redundancia), pero no renuncio a preferir las buenas acciones a las inteligentes, o sea las que le hacen a un rico, famoso y poderoso. Si supieras las quijotadas que he llegado a hacer en mi vida… y a mucha honra.
Gurdjeff ejemplifica esta holística del acceso al conocimiento con el modelo del carricoche:
El caballo es la fuerza física, la emoción que hace tirar de las cosas. El carricoche es la constitución, la salud, y el cochero es la razón. Ninguna de las tres es nada por sí sola, aislada.
Son los tres biorritmos fundamentales, Físico, mental y Emocional. No tiene sentido pensar el alguien sin uno de ellos. Es lo mismo que no tiene sentido el camino espiritual a medias, segando una `parte del ser humano, como hacen algunas religiones, como es la sexualidad, el segundo chacra. Se dedican a activar los chacras por encima del quinto, pero sin la energía sexual no hay suficiente potencia para conseguir la realización. ¿Cierto? No puede concebirse a un ser humano realizado que reprima sus instintos sexuales. ¿Verdad?


Ramon Fernandez-Cid
# Ramon Fernandez-Cid
domingo, 21 de junio de 2009 13:37
Amigo Nacho,no olvides que el Taoismo terminó convirtiéndose en una doctrina exotérica y mágica.
Yo creo que la fe es la proyeccion hacia el futuro que nos da la intuición.Como todo en esta vida (hasta el Taoismo) puede degenerar y convertirse en fe ciega,sin base ni sustento racional.
Tradicionalmente se ha llamado "visionarios" a aquellos que proyectaron su intuición hacia la fe en el futuro,la siguieron y llegaron a conseguir sus objetivos.Es decir,vieron mas allá de lo que otros veian.
Tener fe,y no hablo de la cuestión religiosa en la que no quiero entrar,es creer que lo que se avecina (es decir el futuro),lo que no conocemos (pero intuimos) o lo que otros nos dicen,va a suceder,es como nos lo cuentan,o es como nosotros intuimos que puede ser.
Realmente,si lo analizamos bien,depende en el tiempo verbal en el que conjuguemos el verbo tener fe:Si estamos hablando de cosas futuras,es decir lo que se nos anuncia o creemos que llegará,es una cosa bien diferente a creer en lo que se nos dice que es,aqui y ahora,pero no tenemos ninguna prueba de ello.Ahí si que entra en juego la confianza.
De todas las maneras,la fe representa mas una toma de postura emocional que racional.Por ello si hablamos de hechos ocurridos ya,depende de la credibilidad de la persona que nos lo cuenta, y de la confianza que nos merezca.
Un saludo
Ramon
jesus
# jesus
miércoles, 24 de junio de 2009 14:39
Lo que yo entiendo por fe, lejos de cuanquier concepto religioso o no, es la confianza que se genera dentro de uno mismo de que el camino que se va a emprender es el correcto. El bienestar intimo que nos dice que tal empresa saldrá bien y que si no es asi nos importará un carajo, por que lo que cuenta es el sentimiento de que todo saldrá bien. Es la sensación de autosuficiencia interior a lo que yo me refiero ,y suele suceder que cuando esto se produce las cosas suelen salir bien. Como el arquero que no lanza su flecha esperando un premio a su acierto, si no que lanza por el puro placer de lanzar. Entonces casi siempre acierta. Es la tranquilidad de que, como yo estoy bien, todo va a estar bien.
Juan Trigo
# Juan Trigo
miércoles, 24 de junio de 2009 20:15
Hay otra consideración: Lanzar la flecha sin esperar que de en la diana, ni siquiera sin esperar a que uno esté a punto o no. Sin esperar nada, simplemente sentir la concentración, la armonía, el todo y sin siquiera darse cuenta de que soltamos la flecha hasta un instante después de que ha sucedido.
Salir bien o mal es una circunstancia que no importa al espíritu. Porque es espíritu prefiere contemplar el deseo en lugar de hacerle caso, en lugar de ceder a el, o sea a escoger entre bien o mal. El deseo define algo como bien o mal. El espíritu siente lo que alguien califica como bien, i siente también eso que otros califican como mal. El espíritu siente sin perturbar la concentración, es decir sin importarle qué calificación tiene. El guerrero Ki comienza la lucha sin tener nada en la mente, ganar o perder, ya que eso no tiene importancia, frente al gran gozo de sentir, de percibir la armonía entre el cuerpo y el espíritu. Ganar o perder solo es la dirección del deseo, producto de la ambición, y eso no tiene relación con el ser.
En otras palabras, el guerrero Ki no desea que el mundo sea bueno o malo, sino simplemente sentir como es, sea como sea.
Maria Oliver
# Maria Oliver
miércoles, 24 de junio de 2009 23:40
Muchas gracias, especialmente a Cristóbal, por ese resumen tran claro y en fin, claro de Wiklber, de las etapas del camino, tomo nota (y me dejo de libros... jaja, a practicar!)
un abrazo
Juan Trigo
# Juan Trigo
jueves, 25 de junio de 2009 1:05
Claro Cristobal, se me había pasado comentar tu descripción de las etapas segun Ken Wilber. El objetivo de la practica espiritual es precisamente la experiencia mística. La experimentación del mundo trascendente del que estamos formados. Para ponerlo en palabras de Sohrevardi, somos dos seres en uno, el material y el espiritual, experimentar el espiritual es el único medio de alcanzar la Unidad, ya que a vada instante, cotidianamente no hacemos más que experimentar el material.
Trade Cars See
martes, 06 de noviembre de 2012 13:40
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Anónimo
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Anónimo
# Usuario Anónimo
viernes, 04 de agosto de 2017 21:49
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Germán Pinto (7)
Gloria Rebolledo (2)
Gonzalo Aliaga (1)
Henry Fuerniss (2)
Ignacio S. León (1)
Ignasi Alcalde (2)
Jaime Izquierdo (1)
Javier Monserrat (4)
Javier Arias (5)
Javier Cejudo (1)
Javier Segura (1)
Joan Martí (6)
Joaquim Braulio (3)
Jordi Pigem (6)
Jorge Arráez (2)
Jorge Ramos (8)
José María Hernández (29)
José Carlos García Fajardo (1)
Josep Crusellas (1)
Josep Puig (1)
Juan Carlos Ferrando (4)
Juan Trigo (34)
Julian Prieto (1)
Kico (5)
Koldo Aldai (29)
Lali Valls (6)
Mª Dolors Oller (3)
Manuel Ángel García (1)
M.Vilaseca (2)
Manuel Delgado Ruiz (1)
Miguel Á. Ortega (5)
María Rodríguez (2)
Mario Conde (1)
Marisol Ramoneda (1)
Rafael J. Rodriguez Sanchez (2)
Mesas de Covergencia ciudadana (1)
Miguel A. Delgado Gonzalo (3)
Miguel Angel Múgica (3)
Miguel Haag (2)
Nacho Rivera (25)
Oliver Style (1)
Pere Feliu (6)
Gabriel Fernandez (12)
Principia Marsupia (10)
Rafael Cobo (1)
Sagrario Alia (1)
Sagrario Arana (25)
Santiago Salcedo (2)
Santiago Villar (36)
Sebastian Corradini (1)
Sergio González (18)
Toni Pons (4)
Vicenç Fulcarà (2)
Jose Luis Montes (2)
Walter Trujillo (3)
Xavi Martín (59)
Yago Sobrevías (1)
    
Fechas