image


A lo largo de la historia la sociedad ha sido siempre controlada por un poder vertical, que en sus diferentes variantes, nunca ha demostrado ser válido para garantizar el bienestar de todos los que la componen.

Nos encontramos en un momento de incertidumbre ante una crisis económica, cuyas dimensiones y posibles consecuencias son desconocidas por la mayoría de nosotros. Como ciudadanos, percibimos falta de transparencia por parte de las clases políticas e intuimos que seremos principalmente la sociedad civil, los que sufriremos más duramente sus consecuencias, como ha ocurrido siempre en el devenir de la historia.


Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
¡Algo absolutamente nuevo puede emerger!

El nuevo poder de la sociedad civil

¡Forma parte! 
 

Enlaces Relacionados
    
Blogs Amigos
    

 



Crisis económica, una oportunidad para el cambio
  Inicio  >  Hacia la madurez social
20

Su curiosidad por la vida le llevó a estudiar Magisterio, Filosofía y Periodismo. Estuvo de corresponsal en todos los lugares de conflicto en aquel momento: guerra del Líbano, Siria, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Después trabajó para la Agencia EFE en Cuba, Centroamérica e Italia. De ahí pasa a dar clase en las universidades de Sevilla y Cádiz. Es director de dos revistas, tres foros especializados en debate, etc. etc. etc. ¿Qué une esta trayectoria? Lo resume en la primera frase de su libro: El mundo necesita con urgencia abrazar el debate para curar sus heridas y construir un mundo mejor.

-¿Por qué decidió escribir este libro?

-Llevo mucho tiempo investigando sobre dos temas que me apasionan: la libertad y la democracia. Dentro de este análisis descubrí no sólo que la sociedad está enferma y cuáles son los defectos de nuestro sistema de libertad y democracia, sino también quise buscar soluciones.

-Desde que se enfrentó a esa primera página en blanco hasta que escribió la última línea, ¿cambió algo dentro de usted?
-Es muy interesante esta pregunta. Desde Séneca hasta Plinio cualquiera que entra en un proceso creativo sufre las consecuencias de ese mismo proceso. Pienso que uno siempre cambia. ¿Cuál ha sido mi cambio? A medida que iba avanzando en el análisis me quedé impresionado de la barbaridad, locura y aberración a la que han llegado los partidos políticos. Este ha sido mi primer gran descubrimiento tras un proceso totalmente racional y de análisis. Los partidos políticos se han infiltrado en la sociedad hasta lugares prohibidos por la propia democracia: asociaciones de vecinos, consumidores, etc. Han monopolizado por completo la política y eso no es bueno. Porque si no existe la sociedad civil lo que hay es una especie de dictadura camuflada, que creo que es lo que está ocurriendo en nuestra democracia. El segundo descubrimiento es que los ciudadanos han desaparecido o son una especie en extinción porque han sido expulsados de la política y además exterminados como si fuesen linces.

-¿Qué representa el ciudadano en una democracia?
-Un ciudadano en el sentido griego de la palabra, es una persona responsable, participativa, con sentido del autogobierno, con capacidad para pensar en el bien común, con capacidad de vivir en el diálogo permanente y la búsqueda de soluciones. Hoy por hoy, el gran depredador del ciudadano es el político profesional que es el que ha asumido el control y monopolio de la política y la gestión pública, cometiendo el mayor error que se puede cometer: expulsar a lo mejor que había sobre la tierra, al ciudadano responsable, que es el que debería de estar presente en la gestión del planeta.

-Si el ciudadano ha sido expulsado de la política y el monopolio lo tienen los partidos políticos, dígame cómo recuperar el control...
-Éste no es un libro de lamentos sino de soluciones. Y precisamente planteo dos soluciones para este problema. Una es fabricar ciudadanos de nuevo, y la segunda es utilizar el debate como arma, como esencia, como método de vida política y ciudadana. Si tú planteas el debate dentro de una empresa, te aseguro que funciona, yo lo he experimentado. He comprobado que cuando la gente debate seriamente, con libertad, con orden y dentro de la búsqueda de soluciones, se producen las sinergias, una fuerza increíble que llega a cohesionar. La gente se vuelve más feliz, más productiva, se genera innovación. Pues lo mismo que funciona en esto funciona en la sociedad.

-Entonces, ¿por qué se nos plantea el debate como algo que disocia, separa y sobre todo, se teme?
-Te voy a decir algo bastante duro. Creo que hemos diseñado un mundo -será el tema de mi próximo libro-, que tiene la mala leche de extraer de los humanos lo peor que tienen. Mira por ejemplo el concepto de justicia. Está basada sólo en la sospecha, represión y castigo del delito. Imagínate que en un momento determinado de la historia en vez de alimentar esta línea se hubiese abierto el camino de premiar la virtud, el bien. ¿Cómo sería nuestra sociedad? La justicia sólo castiga a quien comete errores. Reprime el mal, no potencia la bondad, la entrega o el bien. Otra cuestión equivocada es cuando se dice que la esencia de la democracia es el voto, cuando cada vez que se vota surge una mayor separación y doble derrota del que no consigue ganar. Una porque pierde y la otra porque queda condenado al silencio. Insisto en que una democracia no debe de estar basada en el voto sino en el discernimiento, la búsqueda del bien común, el debate como en las Asambleas de Atenas en los tiempos de Pericles. Allí sólo se votaba en momentos muy críticos, el resto de la vida política se solucionaba a base de debates. Frente a esto puede decirse: ¡claro, allí podía hacerse porque eran cientos de personas pero ahora somos millones...! Ese argumento tampoco vale, ya que a través de Internet y las nuevas tecnologías podemos convertir el mundo en una gran asamblea. Si a los partidos les interesase realmente conocer lo que la gente piensa se pondría en marcha un sistema informático muy similar al de la declaración de la renta, que sí funciona porque les interesa cobrar impuestos. Pero la verdad es que no les atrae lo más mínimo porque si los políticos profesionales dan pie a que los ciudadanos participen, ellos perderían el poder, el control y por lo tanto los privilegios.

-¿Cómo podría la sociedad civil descubrir el auténtico poder que tiene en sus manos?
-En el siglo XVIII tiene lugar la Revolución Francesa, nacen los ciudadanos, la democracia y cambia el mundo. Se crea el Estado y también una serie de normas y sistemas de control de los cuales hoy no queda en pie ninguno. Se estableció la separación de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial para que mutuamente se vigilasen y no interfirieran entre sí. Hoy los partidos políticos con la mayor desfachatez del mundo y sin esconderse, nombran jueces y discuten sobre esos nombramientos, o sobre quién va a presidir el Tribunal Supremo o el Consejo General del Poder Judicial. "Yo tengo cinco, tú cuatro, yo tres..." ¡Pero si esto está prohibido por la reglas del juego! Lo mismo ha pasado con la prensa. La prensa libre ha sido creada para que vigilase al Estado y por tanto está obligada a generar opinión, investigar y aportar al ciudadano información veraz. ¿Dónde está hoy la prensa libre? Tal grupo de comunicación pertenece al PSOE, el otro al PP... ¿Dónde hemos llegado? Un periodista que toma partido, deja de ser periodista. Te digo esto para que veas hasta qué punto los partidos en vez de generar participación, lo que han hecho es expulsar al ciudadano de la política y llamarle cada cuatro años para votar. Pero yo creo que los ciudadanos -por lo menos una parte-, empiezan a querer salir de este "secuestro". Hay una fuerza desconocida que le impulsa a hacerlo por encima de cobardías, dudas o fracasos. Ahora bien, hasta que lo consiga va a tener que pasar por muchos peligros y desiertos porque hay mucha alimaña dispuesta a defender sus privilegios y sus poderes, a costa de lo que sea. El protagonismo debe de volver al ciudadano.

-¿Cómo articular ese poder?
-En una democracia sólo se hace camino al andar. La guerra que ya ha comenzado, se está librando desde distintos frentes. Si echamos una ojeada veremos muestras del espíritu libre, del altruismo, del ejercicio de la libertad sin importar las consecuencias que ello pueda tener. Hay núcleos de debate serio, hay movimientos internacionales de protesta que están luchando a nivel internacional. Hay muchas formas de actuar. Yo escribiendo un libro, tú con lo que estás haciendo en este momento, propagando ideas, generando debates, debemos de volver a tomar el timón.

-¿Dónde está la utopía y la rebeldía en la sociedad actual?
-Muy vivas. En la historia de la humanidad la rebeldía sube o baja como un termómetro. Cuando suben la rebeldía y la utopía la sociedad avanza y cuando desciende, retrocede. Ésta es la madre de la historia. Alimentar ambas es el camino. El otro día en una conferencia cuando comenté una idea me dijeron unos muchachos: "¡Pero si eso es una utopía!". Y me sorprendió que me lo dijesen como algo negativo cuando el avance de la humanidad ha estado de la mano de los utópicos. ¡Dime que soy un utópico! ¡No hay nada más grande que eso! El ciudadano debería de reaccionar ante cosas con las que no está de acuerdo y no conformarse. Por ejemplo, no deberían de soportar y quedarse en casa tan tranquilos, cuando uno pone la tele y aparecen valores que no deseamos. ¿Dónde están esos valores que mueven a la sociedad? Yo estaría dispuesto a salir a la calle a protestar, aunque la gente piense que es reaccionario. Creo que habría que defender la utopía, los valores, la virtud... y esto no tiene por qué ser retrógrado.

-¿Qué opinión tiene del periodismo que se está desarrollando en la red?
-Los medios de comunicación tradicionales se han mercantilizado. Se han vendido al poder que es quien les pone publicidad, les proporciona influencias; los partidos necesitan del apoyo de la prensa para hacer llegar sus mensajes y además la prensa puede cambiar la orientación del voto. Sin duda ha tenido lugar un gran pacto en el que el perdedor de nuevo es el ciudadano. Y la prensa, que era una emanación de la ciudadanía democrática, desgraciadamente ha pactado con los propios poderes a los que tenía que vigilar. Esto que te comento no es una opinión, es algo demostrable. Hay que volver a tomar el timón de la situación y volver a defender valores que no pueden ser abandonados como la independencia, la objetividad y sobre todo, el servicio a la ciudadanía que es el entorno donde nace el periodismo democrático moderno. Hoy las redacciones han perdido el poder y se les ha trasladado a aquellos que contratan la publicidad, a la empresa, al mercado. Internet en este sentido está virgen por el momento. Nadie lo ha comprado ni vendido. Lo que aquí nace está fresco. Los partidos aún no han metido sus zarpas. Cuando me preguntan sobre el tema les digo que no tengo mucha esperanza en Internet, aunque hoy por hoy la veo brillante, bella, libre e incluso estableciendo ciertas alianzas que se habían perdido con los ciudadanos. El periodismo de los bloggers, el periodismo electrónico, las revistas, quienes distribuyen la información en la red, todo ello parece conectar con el concepto de democracia original. Pero como decía, tengo pocas esperanzas porque el día que descubra el New York Times -que en cierta forma ya lo ha descubierto-, que la frescura y la renovación están aquí, intentará comprarlo. Y el dinero puede mucho.

Publicado en Revista Fusion.com

Actions: E-mail | Permalink | Comments (10) RSS comment feed |
Compártelo
Agregar 'Democracia secuestrada' a Del.icio.us Agregar 'Democracia secuestrada' a digg Agregar 'Democracia secuestrada' a menéame Agregar 'Democracia secuestrada' a Technorati Agregar 'Democracia secuestrada' a Google Bookmarks Agregar 'Democracia secuestrada' a Live-MSN Agregar 'Democracia secuestrada' a FaceBook Agregar 'Democracia secuestrada' a Twitter

Post Rating

Comments

Sergio Gonzalez
# Sergio Gonzalez
miércoles, 20 de mayo de 2009 9:00
Democracia orgánica, tecnócratas gestionando los impuestos, todos de acuerdo en unos principios comunes........pero claro, no todos tenemos los mismos principios y...ya se ha liado....a bofetadas ?? volvemos al siglo XX, donde moviemintos nacidos con buena intención, se conviertiron en la pura maldad. Qué hacemos ??? educar, formar personas y practicar con el ejemplo, no se me ocurre nada mas.
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
miércoles, 20 de mayo de 2009 11:53
Estoy de acuerdo en muchas cosa menos en mezclar Utopía con rebeldía, ya he hablado de ello. La rebeldía parte de la libertad individual, las utopías son químeras para manipular a las masas y crear revoluciones. El rebelde es pacífico, el revolucionario puede justificar la violéncia en pos de esa verdad revolucionaria.

Dejémonos de utopías y cambiemos el presente, el mundo real. Hay que cambiar el mundo desde las pequeñas cosas. La utopía se me queda muy grande.

Muy cierto que lo más importante sea el trabajo en equipo, el discernimiento, el debate. Pero de una manera civilizada. En la que todas las partes sean un todo y en la que ese todo esté comprometido a avanzar. El simple voto, los debates que vemos y la forma en que se aprueban leyes y medidas son de todo menos civilizados.

Saludos a tod@s.

Víctor M. Carrillo
miércoles, 20 de mayo de 2009 20:06
Referente a devolver el protagonismo al ciudadano, una buena forma podría ser con la figura del "Ciudadano 2.0". Este termino no es mio, lo comenta Marc Vidal en estos post:
http://www.marcvidal.cat/espanol/2009/01/un-ciudadano-20-en-esade.html
http://www.marcvidal.cat/espanol/2009/02/esclavos-y-pulseras.html
Malo sería que secuestraran internet, aunque ya estan empezando... primero, nos vienen con el cuento de las redes p2p. A ver como siguen...
Maria Oliver
# Maria Oliver
miércoles, 20 de mayo de 2009 21:10
Muy bien! Gracias a Francisco por pensar alto y claro (y tranquilo, sí, que es todo un arte!)
Y, no creo que las utopías sean quimeras... cierto que hay que cambiar el presente, Nacho, pero entiendo que las utopías son formulaciones de un horizonte, nortes posibles, hipótesis necesarias, metáforas.. modelizaciones de lo que somos capaces , de punTos a los quepodemios tender... formas, zanahorias si quieres, no para ser articuladas literalmente, si no justamente para ser debatidas, como toda aspiración y marcar con su huella, con su sombra, la acción... no veo contradicción u oposición, ni siquiera solapamiento entre rebeldía y utopía... se me hacern complementarias.

Así he leido la de Moro, la de Fourier, las de Rabelais, las de Asimov y hoy, así leo el proyecto venus de Zeitgeist... formas que ayudan a pensar el bien común, creo y, hoy, pensar en el bien común es un acto de rebeldía, no?
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
miércoles, 20 de mayo de 2009 23:29
El ego nos lleva a ir más allá, ¿para qué contentarse con cambiar el presente?, eso son cosas ordinarias, pero el paraíso, la utopía, eso son conquistas, el deseo de todo gran hombre,para qué conformarse con menos...

El significado de la palabra utopía es aquello que nunca sucede. Pero si estamos decididos a cambiar su significado, comprometidos con la idea de que la utopía es aquello que puede suceder, entonces María te la compro.

Dejemos los sueños dónde deben de estar... y construyamos aquí y ahora.

Saludos.
Francisco Rubiales
jueves, 21 de mayo de 2009 18:05
Agradezco la publicación de mi vieja entrevista sobre "Democracia Secuestrada" y el valor del debate´y también agradezco los comentarios vertidos en esta magnífica plataforma democrática "Crisis Económica 2010". Entiendo que, tal vez sin darnos cuenta, nos hemos metido en el núcleo de los debates, el que se refiere nada menos que a cómo cambiar y mejorar el mundo. Mi opinión al respecto es la siguiente:

La principal causa del deterioro de la sociedad es el deterioro de las personas. La sociedad está formada por personas y su identidad, su valor y su calidad es el de las personas que la integran. La única manera de transformar la sociedad es transformar a sus miembros. Esa es la razón principal del fracaso de los movimientos y revoluciones a lo largo de la Historia. Los líderes siempre han querido transformar las estructuras del poder, para, desde el Estado, con el poder en sus manos, transformar la sociedad y las personas. Es la gran tentación leninista, que no es otra cosa que la vieja doctrina de los emperadores, faraones y sátrapas del pasado, que concibieron un mundo piramidal que se ordenaba, gobernaba y modelaba desde las alturas. El resultado de esa línea siempre ha sido el mismo: fracaso y una deriva de la sociedad hacia la vileza, la injusticia, la disgregación, la violencia, la pobreza y otras calamidades.

No se puede transformar la sociedad sin transformar a los individuos.

Como consecuencia de la no aplicación de este principio, los cambios y logros de la Humanidad han sido efímeros y derrotados, mientras que los logros y avances se perdían una y otra vez. Cuando los revucionarios creían haber cambiado el mundo, siempre llegaba un nuevo depredador que acababa con las victorias populares y nos hacía retornar a la vileza. Después de que la Revolución Francesa decapitara al monarca como símbolo del absolutismo, llegó un Napoleón más absolutista y déspota que el rey. Después del derrocamiento del Zar por los bolcheviques, llegan Lenin y Stalin, más déspotas y crueles, si cabe, que el insensible y absolutista zar de todas las Rusias.

Por los caminos de la transformación del mundo desde las alturas, hemos llegado a un siglo XX donde la ingeniería social y el poder transformador del Estado causó estragos como dos guerras mundiales y más de cien millones de ciudadanos asesinados en la retaguardia por sus propios gobernantes, con China, Rusia y Alemania (por este orden) como grandes depredadores.

Lo que falló entonces y lo que siempre ha fallado es la transformación del ser humano. A todos les interesó transformar las estructuras de la sociedad y nadie se interesó por transformar al ser humano. Ahí está la cuestión.

Por eso, cada vez que me preguntan sobre la solución de los múltiples problemas políticos que nos agobian, siempre respondo lo mismo: la clave es fabricar ciudadanos. El ciudadano es un tipo insobornable, celoso de sus derechos, cumplidor de sus deberes, incapaz de delegar su voluntad política y dispuesto a participar y a colaborar en la lucha por el bien común. Ese "ciudadano" está casi desaparecido de la sociedad y debería ser catalogado como "especie en extinción". Los políticos temen al ciudadano por su sentido de la libertad y de la justicia, lo que les lleva a sustituirlo por gente mal formada, fácilmente manipulable, pura carne esclava.

Fabricar ciudadanos en la clave del éxito.

Si cada uno de nosotros se propusiera como meta formar como ciudadanos libres a diez personas de nuesto entorno familiar y de amistad, el mundo cambiaría con gran velocidad y se haría mucho mejor. Los miserables, que se nutren de la miseria, no tendrían espacio en una sociedad enfocada hacia la exaltación de los valores y de la virtud.

Estos principios, tan elementales y evidentes, resultan insólitos en nuestro mundo y, cuando los defiendes en público, escandalizan a los que se autodenominan "pogres" y "postmodernos", todo un drama que amenaza con liquidar nuestra vida inteligente.

Francisco Rubiales
Esther Ibáñez
# Esther Ibáñez
jueves, 21 de mayo de 2009 23:12
Muchísimas gracias Francisco por tu implicación en este proyecto.

Totalmente de acuerdo en la idea de Formar (fabricar) ciudadanos. También de acuerdo en que el fracaso de las revoluciones ha estado en cambiar las estructuras de poder y no la actitud de los ciudadanos. Claro que, en defensa de nuestros antepasados, me gustaría añadir que a lo largo de toda la historia ha sido muy díficil formar ciudadanos cuando la sociedad estaba formada por una mayoría analfabeta. Este es el lujo histórico que tenemos en este momento, una amplia clase media en los paises occidentales (lamentablemente no es igual en el resto del planeta) que tiene una buena formación de base como para asimilar de manera correcta el concepto de ciudadano que propones.

No obstante y a pesar de esta gran suerte, nos encontramos con muchos impedimentos para llegar a este objetivo: la constante alienación del individuo por parte de las estructuras jerárquicas, del poder establecido.

Un saludo
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
viernes, 22 de mayo de 2009 11:27
Cierto, muy cierto que la verdadera transformación sea la del ser humano, la del individuo.

Pero la formación del ciudadano, o adoctrinamiento es una poderosa herramienta de los gobiernos, y políticos en general.

Y nosotros, con muy buena voluntad, podemos estar cayéndo en nuestra propia trampa. Puede que nuetras ideas de lo que tiene que ser bueno y malo sea equivocada.

Mi lucha es la de defender al individuo por encima de todo...ha de saber encontrar su camino, formarse sus propias opiniones sin estados, gobiernos ni famílias que se interpongan, y se lo den todo mascado.

La buena voluntad nos ha llevado a muchísimos crímenes y opresiones. Pero no nos damos cuenta que nosotros a título individual también ejercemos de opresores.

Ahí entraríamos en la educación de nuestros hijos, dónde según la región cambia el modelo, los valores, la propia historia...etc. Una educación ad hoc según las necesidades políticas.

Sólo con altos índices de libertad se puede llegar a auto-formar ciudadanos.

Son sólo matices pero creo que la idea central es la formación como muy bien comentas.

Un abrazo.
Maria Oliver
# Maria Oliver
viernes, 22 de mayo de 2009 15:29
Hola a tod@s....Muchísimas gracias Francisco, tu comentario es otro atículo!

En efecto... este debate es la clave del asunto, y va en la línea de tantos otros aquí planteados... Hacer ciudadanos, "empujar" a las personas a ser individu@s li, ése es el quid, arduo quid... necesario, insoslayable.
Como dice Francisco, "Si cada uno de nosotros se propusiera como meta formar como ciudadanos libres a diez personas de nuesto entorno familiar y de amistad, el mundo cambiaría con gran velocidad y se haría mucho mejor. Los miserables, que se nutren de la miseria, no tendrían espacio en una sociedad enfocada hacia la exaltación de los valores y de la virtud".

La clave está en cumplir esa meta en el entorno... los que nos sabemos y nos sentimos libres --o sean: los que estamos abiertos al argumento, al diálogo-- debemos ejercer esa acción --casi digo militar!-- y confiar en ella... (sabiendo que es micromicro frente al macroespíritu manipulador imperante y su alcance... pero así están las cosas) Creo que junto a la idea de formar y fabricar ciudadanos está, siempre, la de estar alerta, estar siempre alerta --ante nuestro propio espíritu tirano y rectificar, domeñarlo en cada aparición... es la única manera humana, a nuestro alcance (mas allá empieza un relativismo paralizante, creo!)

Un abrazo y, gracias, estamos en el corazón del asunto
Anónimo
# Usuario Anónimo
domingo, 07 de junio de 2009 12:28
Democracía secuestrada

Post Comment

Sólo pueden enviar comentarios los usuarios registrados.
Agenda

    
Temas                        
    
Autores
Alberto D. Fraile Oliver (4)
Alfredo Astort (2)
Andrea Sydow (1)
Angel Luis Alonso (48)
Aníbal Covaleda (2)
Anna Mercadé (2)
Anónimo (1)
Antonio de Miguel (1)
Arnau Rebés (1)
Arturo Escartín (1)
Axelle Vergés (2)
Betzie Jaramillo (1)
Blanca Muñoz (2)
Carles Nebgen (20)
Carlos Guerrero (2)
Carlos Sánchez (29)
Carmen Cayuela (17)
Carolina T. Godina (6)
Casimiro López (3)
Chus Santisteban (10)
Congreso de la Sociedad Civil (2)
Conxita Tarruel (2)
Cristina Andreu (3)
Cristóbal Cervantes (32)
Daniel Alarcón Zwirnmann (1)
Daniel Zaragoza (5)
Eduardo Martínez (1)
Eduardo Vidal (8)
Maria Oliver (46)
Eric Jökin (2)
Esther Ibañez (173)
Fady Bujana (2)
Felipe G. Coto (1)
Ferran Caudet (1)
Francisco Rubiales (4)
Gabriel Gutierrez (27)
Gabriela Germain (4)
Germán Pinto (7)
Gloria Rebolledo (2)
Gonzalo Aliaga (1)
Henry Fuerniss (2)
Ignacio S. León (1)
Ignasi Alcalde (2)
Jaime Izquierdo (1)
Javier Monserrat (4)
Javier Arias (5)
Javier Cejudo (1)
Javier Segura (1)
Joan Martí (6)
Joaquim Braulio (3)
Jordi Pigem (6)
Jorge Arráez (2)
Jorge Ramos (8)
José María Hernández (29)
José Carlos García Fajardo (1)
Josep Crusellas (1)
Josep Puig (1)
Juan Carlos Ferrando (4)
Juan Trigo (34)
Julian Prieto (1)
Kico (5)
Koldo Aldai (29)
Lali Valls (6)
Mª Dolors Oller (3)
Manuel Ángel García (1)
M.Vilaseca (2)
Manuel Delgado Ruiz (1)
Miguel Á. Ortega (5)
María Rodríguez (2)
Mario Conde (1)
Marisol Ramoneda (1)
Rafael J. Rodriguez Sanchez (2)
Mesas de Covergencia ciudadana (1)
Miguel A. Delgado Gonzalo (3)
Miguel Angel Múgica (3)
Miguel Haag (2)
Nacho Rivera (25)
Oliver Style (1)
Pere Feliu (6)
Gabriel Fernandez (12)
Principia Marsupia (10)
Rafael Cobo (1)
Sagrario Alia (1)
Sagrario Arana (25)
Santiago Salcedo (2)
Santiago Villar (36)
Sebastian Corradini (1)
Sergio González (18)
Toni Pons (4)
Vicenç Fulcarà (2)
Jose Luis Montes (2)
Walter Trujillo (3)
Xavi Martín (59)
Yago Sobrevías (1)
    
Fechas