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A lo largo de la historia la sociedad ha sido siempre controlada por un poder vertical, que en sus diferentes variantes, nunca ha demostrado ser válido para garantizar el bienestar de todos los que la componen.

Nos encontramos en un momento de incertidumbre ante una crisis económica, cuyas dimensiones y posibles consecuencias son desconocidas por la mayoría de nosotros. Como ciudadanos, percibimos falta de transparencia por parte de las clases políticas e intuimos que seremos principalmente la sociedad civil, los que sufriremos más duramente sus consecuencias, como ha ocurrido siempre en el devenir de la historia.


Nuestro proyecto va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
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Crisis económica, una oportunidad para el cambio
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07

Este cuento de Nasrudin, como todos, un chiste, pone en evidencia nuestras intenciones a la hora de comunicar. ¿Realmente queremos comunicar o inflar nuestro Ego? ¿Hay algún conferenciante sincero?

¿Saben de qué les voy a hablar?

Esta historia comienza cuando Nasrudin llega a un pequeño pueblo en algún lugar lejano de Medio Oriente.

Era la primera vez que estaba en ese pueblo y una multitud se había reunido en un auditorio para escucharlo. Nasrudin, que en verdad no sabía que decir, porque él sabía que nada sabía, se propuso improvisar algo y así intentar salir del atolladero en el que se encontraba.

Entró muy seguro y se paró frente a la gente. Abrió las manos y dijo:

-Supongo que si ustedes están aquí, ya sabrán que es lo que yo tengo para decirles.

La gente dijo:

-No... ¿Qué es lo que tienes para decirnos?
No lo sabemos ¡Háblanos! ¡Queremos escucharte!

Nasrudin contestó:

-Si ustedes vinieron hasta aquí sin saber qué es lo que yo vengo a decirles, entonces no están preparados para escucharlo.
Dicho esto, se levantó y se fue.

La gente se quedó sorprendida. Todos habían venido esa mañana para escucharlo y el hombre se iba simplemente diciéndoles eso. Habría sido un fracaso total si no fuera porque uno de los presentes -nunca falta uno- mientras Nasrudin se alejaba, dijo en voz alta:

-¡Qué inteligente!

Y como siempre sucede, cuando uno no entiende nada y otro dice "¡qué inteligente!", para no sentirse un idiota uno repite: "¡sí, claro, qué inteligente!". Y entonces, todos empezaron a repetir:

-Qué inteligente.
-Qué inteligente.

Hasta que uno añadió:

-Sí, qué inteligente, pero... qué breve.

Y otro agrego:

-Tiene la brevedad y la síntesis de los sabios. Porque tiene razón. ¿Cómo nosotros vamos a venir acá sin siquiera saber qué venimos a escuchar? Qué estúpidos que hemos sido. Hemos perdido una oportunidad maravillosa. Qué iluminación, qué sabiduría. Vamos a pedirle a este hombre que dé una segunda conferencia.

Entonces fueron a ver a Nasrudin. La gente había quedado tan asombrada con lo que había pasado en la primera reunión, que algunos habían empezado a decir que el conocimiento de Él era demasiado para reunirlo en una sola conferencia.

Nasrudin dijo:

-No, es justo al revés, están equivocados. Mi conocimiento apenas alcanza para una conferencia. Jamás podría dar dos.

La gente dijo:

-¡Qué humilde!

Y cuanto más Nasrudin insistía en que no tenía nada para decir, con mayor razón la gente insistía en que querían escucharlo una vez más. Finalmente, después de mucho empeño, Nasrudin accedió a dar una segunda conferencia.

Al día siguiente, el supuesto iluminado regresó al lugar de reunión, donde había más gente aún, pues todos sabían del éxito de la conferencia anterior. Nasrudin se paró frente al público e insistió con su técnica:

-Supongo que ustedes ya sabrán que he venido a decirles.

La gente estaba avisada para cuidarse de no ofender al maestro con la infantil respuesta de la anterior conferencia; así que todos dijeron:

-Sí, claro, por supuesto lo sabemos. Por eso hemos venido.

Nasrudin bajó la cabeza y entonces añadió:
-Bueno, si todos ya saben qué es lo que vengo a decirles, yo no veo la necesidad de repetir.

Se levantó y se volvió a ir.

La gente se quedó estupefacta; porque aunque ahora habían dicho otra cosa, el resultado había sido exactamente el mismo. Hasta que alguien, otro alguien, gritó:

-¡Brillante!

Y cuando todos oyeron que alguien había dicho "¡brillante!", el resto comenzó a decir:

-¡Si, claro, este es el complemento de la sabiduría de la conferencia de ayer!

-Qué maravilloso
-Qué espectacular
-Qué sensacional, qué bárbaro

Hasta que alguien dijo:

-Sí, pero... mucha brevedad.
-Es cierto- se quejó otro
-Capacidad de síntesis- justificó un tercero.

Y en seguida se oyó:

-Queremos más, queremos escucharlo más. ¡Queremos que este hombre nos de más de su sabiduría!

Entonces, una delegación de los notables fue a ver a Nasrudin para pedirle que diera una tercera y definitiva conferencia.

Nasrudin dijo que no, que de ninguna manera; que él no tenía conocimientos para dar tres conferencias y que, además, ya tenía que regresar a su ciudad de origen.

La gente le imploró, le suplicó, le pidió una y otra vez; por sus ancestros, por su progenie, por todos los santos, por lo que fuera. Aquella persistencia lo persuadió y, finalmente, Nasrudin aceptó temblando dar la tercera y definitiva conferencia.

Por tercera vez se paró frente al público, que ya eran multitudes, y les dijo:

-Supongo que ustedes ya sabrán de qué les voy a hablar.

Esta vez, la gente se había puesto de acuerdo: sólo el intendente del poblado contestaría. El hombre de primera fila dijo:

-Algunos si y otros no.
En ese momento, un largo silencio estremeció al auditorio. Todos, incluso los jóvenes, siguieron a Nasrudin con la mirada.

Entonces el maestro respondió:
-En ese caso, los que saben... cuéntenles a los que no saben.

Se levantó y se fue.

 

Publicado en: Espiritualidad
Email del autor: juan@tmp.es

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Comments

enrique alcover
# enrique alcover
martes, 07 de abril de 2009 12:49
Gracias Juan....realmente el cuento es muy bueno, pero la reflexión que a mi me provoca no va tanto en la linea del conferenciante sino del auditorio....

Yo me cuestiono no si hya algún conferenciante sincero, sino en qué queremos escuchar??

Ya no hablo de asistir a una conferencia, sino en un sentido más amplio del tema......Realmente la información que nos llega o la que queremos que nos llegue....como es???
Y si no es como queremos.....la moldeamos para que así lo sea?

Le quitamos las puntas, las aristas y los filos y nos quedamos con versiones descafeinadas de la realidad que provocan reacciones poco reales y poco ajustadas a la necesidad.........pero aceptables desde el punto de vista de la conciencia.???

No sé si esta es la línea de debate que pretende tu artículo, pero es lo que a mi me ha provocado y quería compartirlo con vosotros....

Un abrazo a todos.
Sergio Gonzalez
# Sergio Gonzalez
martes, 07 de abril de 2009 13:20
Llevo toda la mañana dándole a la cabeza con el cuento y no llego a conclusión definitiva, si bien voy comprendiendo, que precisamente, no hay conclusión definitiva, y que antes de pretender que te expliquen lo que no sabes, o de afirmar la que problamente tampoco sepas, lo mejor sea reflexionar el porque no sabes o afirmas. Lo dicho, dándole al tarro, pero interesante, muy interesante. Gracias Juan !!!!
Carlos Sánchez
# Carlos Sánchez
martes, 07 de abril de 2009 13:25
He utilizado un aforismo oriental para presentar el artículo de Juan en el grupo de discusión de facebook que dice "si buscas una mano dispuesta a ayudarte, la encontrarás al final de tru brazo".
José
martes, 07 de abril de 2009 14:02
Recuerdo que, un día, más de doscientas personas, se reunieron en un lugar esperando unos acontecimientos anunciados por un determinado líder. Mi interés en aquel evento no era otro que ver y observar la reacción y la respuesta de una multitud ante algo que, al parecer, sucedería esa noche. Algo que solamente este líder parecía conocer y que la gran mayoría creía fielmente.
Después de cuatro horas de espera, no sucedió nada, aunque el noventa por ciento de los allí presentes, durante ese rato, sí vieron cosas maravillosas según ellos y salieron satisfechos tras las explicaciones del líder.
El otro diez por ciento, incluido yo mismo, ni vimos ni oímos nada excepto a este líder haciendo ademanes, señalando hacia el cielo intentando mostrar algo invisible.
Lo más curioso fue la reacción de muchas personas al comprobar que algunos no estábamos de acuerdo en aceptar que veíamos algo que no había y menos aún cuando pedíamos explicaciones a ese supuesto líder por intentar convencernos, con argumentaciones infantiles. Pudimos escuchar aquello tan tradicional en muchos casos, “si no lo ves es porque no crees y si no crees ¿qué haces aquí?”.
A veces, las cosas pueden ser como la mente del oyente quiere escuchar, aunque no lo sea. La facultad de análisis queda mermada en muchos casos por una predisposición y por la autosugestión. Después, éste, el oyente, se creerá capaz y sabedor por lo que echará mano a de las herramientas que considere para comunicar a otros lo que ya sabe, y…… ¿qué sabe?
la rateta
martes, 07 de abril de 2009 18:20
... se trata de que la gente hable entre ellos. Se cuenten las cosas y nos dejemos de buscar liderazgos sin ton ni son, entiendo yo.
Muy buen retrato del comportamiento social...

Gracias
Esther Ibáñez
# Esther Ibáñez
martes, 07 de abril de 2009 19:23
A mi Nasrudin me recuerda a Obama en el G-20. Al final los resultados de la cumbre se centran en seguir inyectando dinero por doquier para salvar el sistema, tantas expectativas puestas sobre la cumbre para que finalmente no surja nada nuevo. Lo increíble es la expectación que genera Obama cuando habla, así como Nasrudín, que hasta La Bolsa sube.

Os pongo un párrafo escrito por Santiago Niño sobre la cumbre que a mi me parece muy ilustrativo:

"Cuando las burbujas del champagne se hayan desinflado, las luces de las salas hayan sido apagadas y todos los altos dignatarios que han asistido a la cumbre del G – 20 de Abril del 2009 hayan regresado a sus países, cuando los servicios de limpieza hayan acabado de recoger los restos del evento, cuando la gente haya terminado de leer los titulares de los periódicos, de oír las últimas noticias de ver las últimas apariciones de afamados comentaristas que analicen todo lo sucedido en ese evento londinense, cuando remita esa euforia generada tras la publicación del documento final, entonces será el momento de meditar seriamente a qué, realmente, se llegó en Londres en esos dos días de Abril y en los miles de horas que los equipos de trabajo previamente dedicaron en la sombra a preparar los discursos de esos líderes planetarios."
Esther Ibañez
# Esther Ibañez
martes, 07 de abril de 2009 19:48
Además propondría que la próxima reunión del G-20 en torno la crisis, se haga por video-conferencia, aunque tengamos que prescindir del glamour.
Carles Nebgen
# Carles Nebgen
martes, 07 de abril de 2009 20:05
También estoy de acurdo con Enrique.La reflexión la hago del auditorio más que del conferenciante.Demasiadas veces la gente se deja llevar por lo políticamente correcto en el ambiente en que se mueve.Para muchísimos que criticaban la política de Bush,Obama era como Moisés cuando predicaba.Todos callados y arrodillados porque es la palabra de Dios.Pocos se preguntaban por qué Soros financió su campaña (la de Obama,no la de Moisés) con tantos millones de dólares.
José:Creo adivinar que ese acontecimiento que mencionas se produce un día 11 en Montserrat.Como también soy testigo de ello,te puedo asegurar que la "pelota" que se monta es más fruto del auditorio que del "lider",por lo que el ejemplo es perfecto para esta ocasión.
Saludos.
Nacho Rivera
# Nacho Rivera
martes, 07 de abril de 2009 20:47
El sentimiento de pertenencia nos lleva a comportamientos de manada tan absurdos.
Llevándolo a mi terreno; dígase la libertad. Es muy duro ser un "cisne negro", defender tu individualidad y oponerse al pensamiento único. De ahí lo difícil que resulta cambiar los paradigmas existentes.

Si queremos cambiar las cosas es imprescindible hacer lo contrario de la mayoría, es duro y estarán esperando para criticar, difamar, o algo peor, pero es el único camino.

Pero también es importante saber escuchar a los que nos pueden aportar cosas nuevas, como es el caso de este genial cuento que nos ha mostrado Juan.

Un abrazo.
simon alia
# simon alia
martes, 07 de abril de 2009 20:50
Estoy de acuerdo con lo que referis respecto al auditorio , pero incluso añadiría que aveces ( la mayoria) son sentimientos tan rudimentarios o prejuicios ,de no ser uno mismo y dar más importancia a la consideracion sobre nosotros de los demás que a lo que realmente sentimos y/o pensamos, ayudando a una mentira colectiva .....estos tiempos tambien nos ayudaran a desprendernos de nuestro ego??
WICHY
# WICHY
martes, 07 de abril de 2009 22:04
Me voy a lanzar, tengo un gran amigo entre ustedes. En los ultimos tiempos estoy al tanto de una serie de "buenas intenciones"que me envia. Sorry hermanito, si meto la pata, mi neofitismo se impone.
Me gusto mucho el cuento, el escrito, el mensaje de Juan, bueno. Ayer recibi solicitud de ayuda de un joven que llego herido "del cerebro" de la guerra de Irack, me pido para comer hamburguesa. Hace unos dias, un multimillonario se fue a gastar algo de dinero al cosmo. Hasta hace poco cuando nacian hembras en La China, eran exterminadas, Bill Gate sigue siendo muy rico. En Africa la hambruna y el sida dan pena. El presidente electo de este pais, es un negro rico y el de los otros paises o son blancos, negros, amarillos, pero todos ricos....El domingo vi un expectacular atardecer....el sol se volvio rojo, se hundio en el horizonte del oceano, cientos de personas tomaban fotos, celebraban lo bello de aquello, la luna habia salido, pero nadie la vio.... y le pregunte yo en medio de aquella multitud: luna, hasta cuando estare lejos de casa?
Sorry hermanito.
Esther Ibañez
# Esther Ibañez
martes, 07 de abril de 2009 23:31
Bienvenido Wichy, interesantes pensamientos los tuyos....cierto no importa el color de los presidentes, todos son ricos, muy ricos, aunque estemos en un contexto de crisis económica sistémica.
Marí­a Oliver
# Marí­a Oliver
miércoles, 08 de abril de 2009 12:21
Gracias a todos... porque también me quedé rumiando el cuento. Gracias Juan por proponernos ese acicate del pensamiento --que no sólo del razonamiento-- (ese empuje al sentido común!) que son los cuentos de Nasrudin... ¿Por qué nadie hace preguntas a Nasrudin? ¿Porqué, en ese famoso G.20 los líderes --y en especial Obama, ese rey de la demagogia-- no están abiertos a preguntas? (exceptuando las previsibles y pactadas preguntas de la prensa o de los ·"expertos") Las personas tendemos a no preguntar, eso implica un trabajo!, y a abrir la boca y oidos, pasmados para recibir una verdad que llegue de fuera --el cielo, un conferenciante... en todo caso, algo más allá...
¿Porqué los políticos españoles sólo se someten a las preguntas del "pueblo" en la tele y, eso si, en X minutos y a tantas preguntas (por minuto)...

Qué lejos estamos del pensamiento socrático, de la dialéctica, de un pensamiento que se articule en torno a pteguntas a menudo sin respuestra que, sin embargo, implican otra pregunta...

Y, habrá que empezar a contabilizar la riqueza no por el PIB, sino por la capacidad de hacer preguntas, y no de tener respuestas... Es realmente rico aquel que, más allá de sus bienes --y cierto, acá somos todos bien ricos-- puede soportar la incertidumbre... y avanzar.

Todas las tradiciones religiosas o filosóficas que aspiran a una ética y no sólo a una moral, cuentan en su tradición con una u otra forma de cuestionamento del saber adoptado sin más; no del que procede de la introyección, de una elaboración del mismo por parte de los ndividuos (la dialéctica socrática, los cuentos sufíes, los vitandines en la india, la ironía de los humanistas cristiamos...) En fin... todas las escuelas de pensamiento (algunas religiones) han practicado de una manera u otra el debate... el uso de la pregunta como caución contra el que pretende saberlo todo... , la ecología consiste también en una práctica de la suspensión del jucio a base de preguntas simples, básicas...
Y, aunque la Luna no conteste... al menos, véamosla y preguntémosle... Nada nos responderá, pero, en adelante no podremos negar que queremos volver a casa...
Un abrazo
Juan Trigo
# Juan Trigo
jueves, 09 de abril de 2009 8:48
Los cuentos sufís tienen mucha lecturas, son herramientas de trabajo psicológico para poner en evidencia nuestros autoengaños y demás contradicciones que crean indefinidamente los compartimentos de nuestro Ego luchando entre sí, inútilmente.

En efecto, uno de los usos de este cuento es ejemplificar que la gente no piensa por si misma sino segun sea excitada por el marketing su permanente necesidad de sensaciones externas.

Por ello se me ocurrió titularlo "Un Conferenciante Sincero", aquel ser inocente (ni manipulable ni manipulador) que se da cuenta de la situación y no quiere sacar provecho de ella.

No hay más que ser sincero con uno mismo a la hora de preparar una conferencia para darse cuenta de los mil vericuetos que la iser de poder disfraza de buenas intenciones. Aunque, ser sincero es extremadamente peligroso si quieres seguir manteniendo tu paso por este mundo.

Recuerdo que al terminar la primera conferencia que di (yo tendría unos 30 años) me juré que jamás volveria a caer en aquel teatro. Imagínense las veces que he vuelto a caer y lo sigo haciendo.

Tanto en el marketing puro y duro como en una concentración maquillada con afeites religiosos, ¿qué pasa si en la soledad de los minutos que preceden al acontecimiento a uno le da por ser sincero con sigo mismo y se pregunta, qué estoy haciendo?
Maria Oliver
# Maria Oliver
sábado, 11 de abril de 2009 16:05
Jajajaja, empecé antes de los 30 a conferenciar.... y hasta esa edad no me planteé lo que planteas... desde entonces y antes de cada charla, de cada clase, me hago esa pregunta, qué estoy haciendo, porqué estoy acá, qué les quiero decir.... y entonces salgo, sonriente, feliz, con el corazón en la mano, la cabeza abierta, creo y, totalmentre despreocupada del objetivo y atenta a lo que sucede.... creo que funciona, así lo siento y es estupendo, cada vez una sorpresa, un instante único, una ocasión especial... pero, tendría que hablar también el auditorio... yo sólo hablo desde mi posición, un abrazo. Ojalá siempre tuvieramos claro eso, qué estamos haciendo y aunque la respuesta sea un no sé bien, tengamos el valor de formularla...
Juan Trigo
# Juan Trigo
lunes, 13 de abril de 2009 12:21
De acuerdo Maria, yo, desde hace años, instantes antes de dar la conferencia me pregunto, ¿qué quieren ellos decirme?
jesus
# jesus
lunes, 13 de abril de 2009 14:30
Me parece a mi que este cuento nos habla de la autoridad, que no está creada por un lider mas o menos brillante, si no, por la inseguridad y pobreza espiritual de la gente que lo sigue y en cada una de sus palabras, por muy sinsentido que sean, creen encontrar el camino hacia la verdad. Lo que la gente necesita no son lideres si no conocimiento de la realidad...digo yo vaya.
Juan Trigo
# Juan Trigo
lunes, 13 de abril de 2009 14:51
Lo que la gente deberia saber es que la realidad esta dentro de cada uno, y si en la educación se hubiera dicho alguna vez que todo lo que necesitas está en ti, no haría falta que la gente se deje engañar por líderes, no los buscaría.

Pero, claro, eso va en contra de la economia del sistema; tanto religiones como política se quedarian sin parroquia. ¿Es por eso que la educación no fomenta la autogestión, la libertad para decidir?
jesus
# jesus
lunes, 13 de abril de 2009 17:36
Nos educan en la inseguridad, en la comparación de nosotros con el resto y con lo que está aceptado por todos o casi todos. Somos buenos si nos aplauden, esa es idea aceptada por todos y forma parte de nuestro subconsciente. No es raro que cuando alguien es "mejor" que nosotros , pronto lo convirtamos en un lider. Creo que la pregunta mas interesante seria si es posible salir de la comparación y como?
Juan Trigo
# Juan Trigo
lunes, 13 de abril de 2009 19:15
Hace demasiados años comprendí la estrategia de dominación en base al miedo, al pecado y a convencer a la gente que no son nada y que la única salvación viene de fuera de sí mismos. Hace demasiados años que asisto horrorizado a la educación de los niños, tanto en casa como en la escuela, y no se me pasa el horror; no quiero que se me pase, no me rindo nunca.

Preguntas: ¿Cómo salir del campo de concentración? Me parece que la respuesta es evidente: Dejando de creer que es necesario. Dejando de creer en cualquier cosa que no puedas experimentar por ti mismo, cualquier cosa.
Ejemplo clásico, Usas la luz eléctrica en tu casa pero no sabes nada de Edison, de Kirchhof ni de Shrödinger, ni de Dirac, etc. ¿Cierto? Claro, no es necesario porque no hace falta, lo experimentas y listo, sin importarte quien ni como lo descubrieron.

Pero si te preguntas, ¿es necesario vivir como vivo y hacer lo que hago, dejarás que otro, aunque sea Dios, decida por ti? Sí es así, ¿qué es lo que vales?

Yo siempre tengo presente (lo he escrito en más e una ocasión) aquellas dos famosas pintadas sobre las paredes de la Sorbona en Mayo de 1968: “Olvida lo que has aprendido… Hay vida antes de la muerte”.
jesus
# jesus
lunes, 13 de abril de 2009 20:28
A mi entender haria falta un divorcio con la sociedad, apartarse a un lado para poder verse a uno mismo sin interferencias...y sobre todo, el coraje para tirarse a la piscina aunque el cerebro condicionado nos diga que no sabemos nadar. La firmeza en empezar la vida cada dia y las ganas de descubrise a uno mismo como a un desconocido... Me encanta el cuento que habla de un aguila nacida en un nido de gallina y que nunca llega a descubrir su propia naturaleza. Si siempre estamos rodeados de pollos como vamos a aprender a volar como aguilas....?
Juan Trigo
# Juan Trigo
lunes, 13 de abril de 2009 20:48
Los sufís dicen que ese divorcio es interno y se titula “Estar en el mundo sin pertenecer a él”.
A mi entender no somos águilas en nidos de pollos (me suena pretencioso), somos todos somos águilas a quienes nuestros progenitores tuvieron miedo de echarnos del nido para que aprendiéramos a volar o tan egoístas como para ocultarnos que podíamos volar para que jamás les abandonáramos, como hacen las demás especies. O bien a ellos sus progenitores hicieron lo mismo… por espacio de siglos.
Dice un cuento (que he utilizado en una de mis novelas) que par aprender a volar es necesario escoger un precipicio suficientemente alto para que las alas tengan tiempo de desplegarse y aprender a batir.
imma
# imma
martes, 14 de abril de 2009 12:27
Muy divertido el cuento,y da que pensar.
A mi me parece que Nasrudin toma un poco el pelo a la gente,no?
De todas maneras la gente tiene curisidad por lo que va a decir.Y la curiosidad es,a mi modo de ver las cosas,más importante que el conocimiento.
De esta manera,Nasrudin,ha despertado más la curiosidad que el conocimiento.Hecho en sí maravilloso.
Ahora creo que no ha tomado tanto el pelo a sus oyentes.
Es curiso,cómo cambio de opinión.No tengo certezas.Dios me libre.
Un abrazo para todos.
jesus
# jesus
martes, 14 de abril de 2009 14:52
Yo tampoco creo que nasrudin tome el pelo a nadie, por que la gente ya viene con el pelo tomado de casa, y lo que tienen no creo que sea curiosidad, si no, mas bien estan asiosos por que alguien les de la receta magica que mejore para siempre sus vidas. Y eso no existe claro...o si? El caso es que da igual lo que dijera, siempre que no fuese demasiado vulgar, que todo el mundo veria en eso algo de verdad. Me recuerda un poco a la pelicula La vida de Brayan, cuando el protagonista se pone a dar un discurso a la gente solo para despistar a los romanos, y en seguida encuentra seguidores.
Juan Trigo
# Juan Trigo
martes, 14 de abril de 2009 18:56
Si quieres seguir a un maestro Sufí para adquirir Conocimiento gozas del privilegio de que te tome el pelo, actividad absolutamente necesaria para provocar un chasquido interior a partir del cual podemos ver algunas de las infinitas tonterias que llegamos a pensar, decir o hacer.
El que te dice qué bien lo haces y que maravilloso eres, o es un cínico o te quiere muy mal.
Receta mágica. Si la gente supiera que solo necesita lo que en India se entiende por Guru, el que señala el camino (no que da recetas mágicas) se daria cuenta de que la única magia que necesita es la que produce su interior... naturalmente en constante proceso de autoconocimiento vía las "tomaduras de pelo".
¿Alguien piensa que es útil que un iluminado nos diga que no nos preocupemos porque todo se arreglará por la voluntad de Dios?
imma
# imma
miércoles, 15 de abril de 2009 8:47
No,no pienso que sea útil.
Dejamos de hacernos preguntas con esta respuesta.
Dejamos de indagar, de investigar, de descubrir.
Un nuevo abrazo para todos.
Juan Trigo
# Juan Trigo
miércoles, 15 de abril de 2009 12:22
Pero eso es precisamente lo que necesitan los creadores de congregaciones para "vivir como curas". Es sobre ese proceso de adormecimiento en el que se basan todas las religiones organizadas. A propósito, hay un artículo sobre Sai Baba en La Vanguardia de ayer titulado "El Ocaso de un Dios menor". Muy ilustrativo.
Alfredo Astort
# Alfredo Astort
jueves, 08 de octubre de 2009 13:54
... no lo conocía; está bueno el cuento, gracias.
Conoces este, es de Nsrudín también, desde la misma óptica del no hacer, wu weii.
Mulla Nasrudin le decía al discípulo: ! Que la vida es como 1 Mujer!. "El hombre que dice que comprende a las mujeres está fanfarroneando. El que piensa que las entiende es un ingenuo. El que quiere entenderlas es un iluso. Por otra parte el hombre que no cree entenderlas ni lo pretende y tampoco lo desea: .... él las comprende!.
Así que olvídate de entender la vida: solo vívela!!!!
En realidad no es un cuenta, es lo que cuenta....
Juan Trigo
# Juan Trigo
jueves, 08 de octubre de 2009 22:47
Gracias Alfredo. Se atribuyen a Nasrudin casi todos los proverbios con efecto chiste.
Sabes aquel que dice:

Nasrudin entró a una casa de té y declamó: "La luna es más útil que el sol". "¿Por qué"? le preguntaron.

"Porque por la noche todos nosotros necesitamos más luz."

ANTONIO
# ANTONIO
viernes, 13 de noviembre de 2009 12:49
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